rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Apenas si mis pies podían tenerse
en el alfeizar de mi ventana,
con los brazos al viento, suavemente,
levanté mi vuelo esta mañana...
Sin mirar abajo, sin dudarlo,
sin temer a que tú me rechazaras,
me perdí en la vorágine del salto,
deseando que al llegar, tú me abrazaras...
Y al legar, me miraste y sonreíste,
lentamente descendí hasta tu costado,
en el yugo de tus brazos me perdiste
y en el fuego de tu piel, he descansado...
En el alfeizar de mi ventana,
esta mañana me he despertado
y el suave viento que me besaba,
decía bajito, que había soñado...
Última edición por un moderador: