Angel Gutierrez
Poeta recién llegado
Creí verte un día
en el bisel del espejo
Tu imagen sorprendió
mi ligera mirada,
y el silencio
ganó espíritu y palabra.
Duró casi la nada,
y te busqué nuevamente.
Recorrí el bisel con la vista,
buscando todo angulo penetrable,
y fue imposible.
Finalmente,
en la fantasía
que hilan los sueños,
logré ese punto
por donde entré casi de canto al biselado
Corrí por el bisel sin pausa.
Corrí por el tiempo
para encontrarte.
Y allí estabas.
Entre el lila hallé tus ojos negros.
Y atrapados en un vuelo único,
planeamos el cielo con los labios,
y con las manos modelamos
a nuestro antojo el sol.
Juntos reflejamos en el irisado bisel
el candor desnudo de la pasión,
y astillamos al presente.
Quebramos toda convención posible.
Jamás volveremos a salir
de este nuestro mundo,
que nace con un rayo de sol
que despierta mil colores.
Al caer la luz,
ya en penumbras,
nuestros sueños alimentan el espíritu.
Y somos dos para amarnos,
y gozar de las noches
que reflejan en nosotros,
el amor de otros
en giros y sombras
que la luna nos devuelve
con su débil y blanquecina luz.
en el bisel del espejo
Tu imagen sorprendió
mi ligera mirada,
y el silencio
ganó espíritu y palabra.
Duró casi la nada,
y te busqué nuevamente.
Recorrí el bisel con la vista,
buscando todo angulo penetrable,
y fue imposible.
Finalmente,
en la fantasía
que hilan los sueños,
logré ese punto
por donde entré casi de canto al biselado
Corrí por el bisel sin pausa.
Corrí por el tiempo
para encontrarte.
Y allí estabas.
Entre el lila hallé tus ojos negros.
Y atrapados en un vuelo único,
planeamos el cielo con los labios,
y con las manos modelamos
a nuestro antojo el sol.
Juntos reflejamos en el irisado bisel
el candor desnudo de la pasión,
y astillamos al presente.
Quebramos toda convención posible.
Jamás volveremos a salir
de este nuestro mundo,
que nace con un rayo de sol
que despierta mil colores.
Al caer la luz,
ya en penumbras,
nuestros sueños alimentan el espíritu.
Y somos dos para amarnos,
y gozar de las noches
que reflejan en nosotros,
el amor de otros
en giros y sombras
que la luna nos devuelve
con su débil y blanquecina luz.