pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
Un altar reluce
entre fuegos artificiales
que dibujan mi nombre,
contienes las ganas
de gritarle al mundo
que has encontrado la gloria,
que has bebido en mis labios
lo más dulce de la vida.
II
El reflejo se hace firme
se auyentan inseguridades,
la cachorra herida
se quita la piel
y sin dudar
se viste de fiera
con ansias salvaje
de libertad entre tu follaje.
III
La niña
ha dejado los harapos,
ha lavado sus pies
y un umbral a cruzado,
su ser a transformado
ya no se viste con trapos
entre sedas de pureza
cubre la naturaleza
que hoy la gobierna,
es esencia de lealtad y pureza.
IV
En el brillo de tus ojos
lo oculto fue evidente,
lo oscuro cambió de repente,
nada parecía elocuente,
los secretos se desnudaron fervientes,
las mentiras se volvieron inexistentes,
en ese brillo aprendí de mi ,
ya no pude esconder
el deseo de ser esta mujer,
ya no pude negar
que me enseñaste a amar.
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