Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el cofre de mi mente
permaneciste perdida,
completamente dormida
cual si estuvieras inerte.
Hoy regresas de la muerte
que te otorgó mi memoria,
y revives esa historia
de un amor tan blanco y puro,
que haber olvidado dudo
más hoy descansa en la gloria.
Permaneciste escondida
en el tiempo y la distancia,
hoy revive tu fragancia
a mi mente fallecida,
allá entre el polvo escondida
y recuerdos olvidados
por el tiempo maltratados
en un rincón los mantuve,
hoy resurgen como nube
por completo atropellados.
Resurgen de las cenizas
momentos maravillosos,
que son recuerdos grandiosos
tan sublimes como brisas,
cual caricia de tus risas:
al rozarme los sentidos,
penetras por mis tejidos
con un ritmo cadencioso
completamente armonioso
a la par de mis latidos.
Nuevamente tu recuerdo
a mi vida ha retornado
me ha dejado trastornado
ese recuerdo que muerdo,
ante el cual hice un acuerdo:
que marchara sin retorno
¿por qué vuelves a mi entorno
si en lo remoto dormitas?
y hoy por mis venas transitas
con sarcástico soborno.
El cofre ha permanecido
sellado completamente
sin que nadie abrirlo intente
pues ya estaba en el olvido,
tu recuerdo fallecido
totalmente caducado,
tras mil muros enclaustrado
a lo cual sobreviviste,
y escaparte conseguiste
como un villano malvado.
Maravillosos instantes
que nuestras almas gozaron
por mucho tiempo quedaron
en el alma agonizantes,
hoy los observo distantes
completamente borrosos
que a pesar de ser hermosos
me reclama el pensamiento:
prosigan en su aposento,
donde descansan gloriosos.
permaneciste perdida,
completamente dormida
cual si estuvieras inerte.
Hoy regresas de la muerte
que te otorgó mi memoria,
y revives esa historia
de un amor tan blanco y puro,
que haber olvidado dudo
más hoy descansa en la gloria.
Permaneciste escondida
en el tiempo y la distancia,
hoy revive tu fragancia
a mi mente fallecida,
allá entre el polvo escondida
y recuerdos olvidados
por el tiempo maltratados
en un rincón los mantuve,
hoy resurgen como nube
por completo atropellados.
Resurgen de las cenizas
momentos maravillosos,
que son recuerdos grandiosos
tan sublimes como brisas,
cual caricia de tus risas:
al rozarme los sentidos,
penetras por mis tejidos
con un ritmo cadencioso
completamente armonioso
a la par de mis latidos.
Nuevamente tu recuerdo
a mi vida ha retornado
me ha dejado trastornado
ese recuerdo que muerdo,
ante el cual hice un acuerdo:
que marchara sin retorno
¿por qué vuelves a mi entorno
si en lo remoto dormitas?
y hoy por mis venas transitas
con sarcástico soborno.
El cofre ha permanecido
sellado completamente
sin que nadie abrirlo intente
pues ya estaba en el olvido,
tu recuerdo fallecido
totalmente caducado,
tras mil muros enclaustrado
a lo cual sobreviviste,
y escaparte conseguiste
como un villano malvado.
Maravillosos instantes
que nuestras almas gozaron
por mucho tiempo quedaron
en el alma agonizantes,
hoy los observo distantes
completamente borrosos
que a pesar de ser hermosos
me reclama el pensamiento:
prosigan en su aposento,
donde descansan gloriosos.
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