Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE
Un selenógrafo en tu vientre, por favor, que me hierve la sangre la marea con que me miras.
Oleaje de oportunismo, soy el niño acomplejado que se come los mocos a escondidas.
Puede parecer surreal, pero mi mensaje nunca atenta contra ti, ni contra nadie.
Son letras pigmeas mis poemas, si se ven desde lejos, se puede adivinar lo que piensan.
Soy puro sentimiento en el papel, higiénico o secante, cuadriculado o de liar.
Un asteroide colisiona, tú y yo chocamos en el tiempo, una y otra vez.
Celulosa bendita.
Soy el pájaro carpintero que juega al pito pito con los troncos.
Hoy te ha tocado a ti, espero que cale hondo,
y que veas la luz en mi dibujo.
No escuches el quejido de la savia.
No llegará al río.
Estamos rodeados por árboles celosos.
Somos tú y yo ese bosque que se penetra solo.
Oleaje de oportunismo, soy el niño acomplejado que se come los mocos a escondidas.
Puede parecer surreal, pero mi mensaje nunca atenta contra ti, ni contra nadie.
Son letras pigmeas mis poemas, si se ven desde lejos, se puede adivinar lo que piensan.
Soy puro sentimiento en el papel, higiénico o secante, cuadriculado o de liar.
Un asteroide colisiona, tú y yo chocamos en el tiempo, una y otra vez.
Celulosa bendita.
Soy el pájaro carpintero que juega al pito pito con los troncos.
Hoy te ha tocado a ti, espero que cale hondo,
y que veas la luz en mi dibujo.
No escuches el quejido de la savia.
No llegará al río.
Estamos rodeados por árboles celosos.
Somos tú y yo ese bosque que se penetra solo.