alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
En el desierto en donde me hallo,
el fútbol es la religión,
en cáliz se bebe la cerveza,
todos votan, todos tienen opinión,
pero no pintan ni importan,
y están presos en una habitación.
En el desierto donde me hallo,
no es necesaria la guerra,
ni es necesaria ninguna liberación,
nacieron así, y si les sueltas
puede que mueran, como aquel pobre
jilguero de mi abuela.
En el desierto donde me hallo,
la tristeza es eterna,
la alegría un flash, una visa,
la poesía aterra,
y se medita a toda prisa.
Apilada está la gente,
lapidada la esperanza,
de sentirse individuo,
de ser libre y escoger.
La libertad es una pradera donde correr,
una costa para pescar,
un bosque para cazar,
atrás quedó la libertad, muy lejos, no se ve.
el fútbol es la religión,
en cáliz se bebe la cerveza,
todos votan, todos tienen opinión,
pero no pintan ni importan,
y están presos en una habitación.
En el desierto donde me hallo,
no es necesaria la guerra,
ni es necesaria ninguna liberación,
nacieron así, y si les sueltas
puede que mueran, como aquel pobre
jilguero de mi abuela.
En el desierto donde me hallo,
la tristeza es eterna,
la alegría un flash, una visa,
la poesía aterra,
y se medita a toda prisa.
Apilada está la gente,
lapidada la esperanza,
de sentirse individuo,
de ser libre y escoger.
La libertad es una pradera donde correr,
una costa para pescar,
un bosque para cazar,
atrás quedó la libertad, muy lejos, no se ve.
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