Lacrimoso
Poeta recién llegado
EN EL JARDÍN DE LA DAMA MUERTA
Veo tu imagen
en un cercano ajeno recuerdo,
estas en este cielo oscuro
así como su elixir predilecto.
Hoy no susurraré tu oído,
no sentiré el olor
a jardín secreto que tiene tu cabello,
no podré morir en tu terso cuello.
Pero muy temprano te dejé
un apasionado rosal,
fue después de la media noche,
cuando desaparecí de ti.
Estuve en tu jardín secreto,
aquel que tanto desconoces,
observé mi sueño hecho
fragancia eterna.
Los montes verdes bordeaban
tu alegría,
pero caminé a orillas
de tus colinas solitarias.
Veía locuaces árboles fugaces
que se alejaban
como gaviotas en invierno,
caminé con más desesperación.
Vi seres vivos que nunca pensé percibir,
cumplí algunos sueños ajenos
que se fueron por tanto vivir,
hoy me devolví por ti.
Cálida es la imagen que dejas,
humeante es el sentimiento que creas,
corro por más avanzar
y descubrir en donde estas.
Mientras corría
observaba el panorama
que nunca imaginé en vida,
me perdí en tu gran sueño.
Desde lejos visualicé
un hermoso rosal,
me arrodillé
para oler su cabezal.
Un aroma perdurable,
imaginable el olor,
aquel olor de tu cabello
tenía el rosal.
Desde muy arriba
me observaba la Luna,
aquella madre que nunca tuve,
la que me acarició en mis noches de heridas.
Arranqué el rosal para regalarte
algo que es muy tuyo
y aún no lo habías descubierto,
es tan solo una parte de tu jardín secreto.
Lo dejé muy cerca de tu corazón,
ahí en tu acolchado pecho,
siente tu propia fragancia
toma una esperanza.
Luego muy cerca de ti caminé,
te observé por horas,
tu rostro era como el reflejo
de una noche con miles de auroras.
Tus labios rosados
es la guarida soñada por mis labios,
apetecí, pero no pude más,
caí e imaginé aún más.
Un beso tuyo,
embelosa fragancia
que algún día tendrá
que sentir mi boca.
Tan solo pude dejar un beso
en un poema,
y recojo un beso tuyo
en cada sueño secreto.
Aún tendré que caminar más,
tus rieles me llevarán,
tu luz me guiará,
tu imagen me acompañará.
Me acompañas
en mi soledad,
me alumbras
en mi oscuridad.
Entro a tu reino,
un castillo gótico inmenso,
ocupas el trono perfecto,
yo tendré que llegar como un siervo.
Mi dolor tomará cansancio,
mis lágrimas se escurrirán,
mi sangre se coagulará,
mi amor florecerá.
Caminaré tomado de la mano
con el inquieto viento,
tendré que ser el sonido
en el silencio para alcanzarte más.
En cada media noche
visitaré tu jardín secreto
para dejarte más rosales
y observar a mi madre.
Espero seguir hablándote
en un lejano silencio,
cerca a la media noche
cuando me abres las puertas a tu sueño.
Dulces sueños bella dama,
descansa con tu eterna fragancia
pues es ahí donde
nace y muere el alba.
Caminemos
a solas entre sueños góticos
dispersos de quimeras
que florecen con el tiempo.
Quiero que me lleves tú
a tu infinito jardín secreto,
sé mi viento,
sé mi sonido en el silencio.
Lacrimoso.
Veo tu imagen
en un cercano ajeno recuerdo,
estas en este cielo oscuro
así como su elixir predilecto.
Hoy no susurraré tu oído,
no sentiré el olor
a jardín secreto que tiene tu cabello,
no podré morir en tu terso cuello.
Pero muy temprano te dejé
un apasionado rosal,
fue después de la media noche,
cuando desaparecí de ti.
Estuve en tu jardín secreto,
aquel que tanto desconoces,
observé mi sueño hecho
fragancia eterna.
Los montes verdes bordeaban
tu alegría,
pero caminé a orillas
de tus colinas solitarias.
Veía locuaces árboles fugaces
que se alejaban
como gaviotas en invierno,
caminé con más desesperación.
Vi seres vivos que nunca pensé percibir,
cumplí algunos sueños ajenos
que se fueron por tanto vivir,
hoy me devolví por ti.
Cálida es la imagen que dejas,
humeante es el sentimiento que creas,
corro por más avanzar
y descubrir en donde estas.
Mientras corría
observaba el panorama
que nunca imaginé en vida,
me perdí en tu gran sueño.
Desde lejos visualicé
un hermoso rosal,
me arrodillé
para oler su cabezal.
Un aroma perdurable,
imaginable el olor,
aquel olor de tu cabello
tenía el rosal.
Desde muy arriba
me observaba la Luna,
aquella madre que nunca tuve,
la que me acarició en mis noches de heridas.
Arranqué el rosal para regalarte
algo que es muy tuyo
y aún no lo habías descubierto,
es tan solo una parte de tu jardín secreto.
Lo dejé muy cerca de tu corazón,
ahí en tu acolchado pecho,
siente tu propia fragancia
toma una esperanza.
Luego muy cerca de ti caminé,
te observé por horas,
tu rostro era como el reflejo
de una noche con miles de auroras.
Tus labios rosados
es la guarida soñada por mis labios,
apetecí, pero no pude más,
caí e imaginé aún más.
Un beso tuyo,
embelosa fragancia
que algún día tendrá
que sentir mi boca.
Tan solo pude dejar un beso
en un poema,
y recojo un beso tuyo
en cada sueño secreto.
Aún tendré que caminar más,
tus rieles me llevarán,
tu luz me guiará,
tu imagen me acompañará.
Me acompañas
en mi soledad,
me alumbras
en mi oscuridad.
Entro a tu reino,
un castillo gótico inmenso,
ocupas el trono perfecto,
yo tendré que llegar como un siervo.
Mi dolor tomará cansancio,
mis lágrimas se escurrirán,
mi sangre se coagulará,
mi amor florecerá.
Caminaré tomado de la mano
con el inquieto viento,
tendré que ser el sonido
en el silencio para alcanzarte más.
En cada media noche
visitaré tu jardín secreto
para dejarte más rosales
y observar a mi madre.
Espero seguir hablándote
en un lejano silencio,
cerca a la media noche
cuando me abres las puertas a tu sueño.
Dulces sueños bella dama,
descansa con tu eterna fragancia
pues es ahí donde
nace y muere el alba.
Caminemos
a solas entre sueños góticos
dispersos de quimeras
que florecen con el tiempo.
Quiero que me lleves tú
a tu infinito jardín secreto,
sé mi viento,
sé mi sonido en el silencio.
Lacrimoso.