Ayer en el jardin te vi dormida,
Y tal brillaba tu hermosura,
Y al verte imagine,
Mi niña querida,
Un vertigo en mi mente.
Te mire con un gran,
Embeleso,
Ardio en mi pecho una pacion impura,
Y atus vírgenes labios marginales,
comence a acercar los mios,
para en un beso apresurar,
las aventuras celestiales.
Pero cuando te iba a dar
Me arrepenti;
Tan pequeño, tan ruin tan inútil me v,
Que estupidez pense,
el de tocar tus labios rojos,
Inspiración de mi vida,
Era ultrajarte
Que mi beso iba a producirte enojos,
Que belleza y frescura iba a robarte.
Y al vencer
Con un esfuerzo me dije con orgullo,
-¡Esta es la primera vez que un gusano
respeta la pureza de un capullo