Leonardo I.
Poeta recién llegado
Y tu imagen
siempre bella, arreglada y brillante
parece transformarse en los gritos desesperados
que vienen de un quirófano
donde las esperanzas son diseccionadas
sin emoción alguna.
Una sala de espera
donde tu risa no se escucha,
sólo una mirada cansada
que ha perdido su brillo
que relata las sangrientas y épicas historias
del bisturí.
Por favor
déjame tomar tu dolor,
dejarás atrás esa cama
y podrás hablar
e iluminar con tus melodías por fin
el día.
Y podré olvidar el dolor que te quité
porque tú me das la única fuerza para terminar el día
y no terminar llenando de llanto la habitación.
siempre bella, arreglada y brillante
parece transformarse en los gritos desesperados
que vienen de un quirófano
donde las esperanzas son diseccionadas
sin emoción alguna.
Una sala de espera
donde tu risa no se escucha,
sólo una mirada cansada
que ha perdido su brillo
que relata las sangrientas y épicas historias
del bisturí.
Por favor
déjame tomar tu dolor,
dejarás atrás esa cama
y podrás hablar
e iluminar con tus melodías por fin
el día.
Y podré olvidar el dolor que te quité
porque tú me das la única fuerza para terminar el día
y no terminar llenando de llanto la habitación.