En el rincón sombrío

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.
 
Última edición:
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.
Parece uno e esos angustiantes sueños de los que no se puede safar, pero acaba siendo un final triste, solitario y real. Saludos cordiales, Luis.
 
He vivido contigo cada verso mi niño, es tan vívido tu sentir que siento el
pecho oprimido por ese dolor que hoy es inspiración de tu pluma. Muy
bien logrado, dulce y melancólico, hasta el recuerdo duele cuando
se ha amado tanto. Te dejo un beso cariñoso que se apriete en tus mejillas.
Muchas gracias por tan grata presencia en mis versos. Gracias también por tan amable comentario. Un beso cariñoso.
 
Parece uno e esos angustiantes sueños de los que no se puede safar, pero acaba siendo un final triste, solitario y real. Saludos cordiales, Luis.
Es el instante angustioso de un infarto, que se vive como si fuese eterno. Es el lastre de ser médico y llevarlo a los versos. Gracias por tus palabras y por la amabilidad al comentarlo. Un fuerte abrazo.
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.

Me ha preocupado tanta angustia estimado Luis, pero bueno como todo poeta expresas intensas emociones y saber que eres médico me alivia, me ha gustado volver a tus letras, algunas veces leo tus prosas. Un abrazo con alegría de que estés bien.-
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.


Es una escena te diría teatral, intensa, sentida, que conmueve por la comunicación que conlleva el sentir del último instante.
Años atrás, por una fuerte contractura, tuve síntomas físicos similares a los de un infarto, y vi pasar toda mi vida en un segundo.
Fue algo que no le deseo a nadie, hoy es solo un recuerdo, pero se trata de situaciones donde uno se entrega a lo que Dios, el universo o la vida decidan.
Y claro que el amor es el pensamiento recurrente antes de esa posible partida para nunca volver.
Rescato al amor de tus versos, aunque la temática sea triste.
Un abrazo, feliz fin de semana, y gracias por todas tus presencias en mis espacios, Luis.
 
Es una escena te diría teatral, intensa, sentida, que conmueve por la comunicación que conlleva el sentir del último instante.
Años atrás, por una fuerte contractura, tuve síntomas físicos similares a los de un infarto, y vi pasar toda mi vida en un segundo.
Fue algo que no le deseo a nadie, hoy es solo un recuerdo, pero se trata de situaciones donde uno se entrega a lo que Dios, el universo o la vida decidan.
Y claro que el amor es el pensamiento recurrente antes de esa posible partida para nunca volver.
Rescato al amor de tus versos, aunque la temática sea triste.
Un abrazo, feliz fin de semana, y gracias por todas tus presencias en mis espacios, Luis.
Gracias Cecy, por tu visita. Ando corto de palabras esta temporada y aunque quiera hacer un poema, me parece más un relato. He querido hacer algo intenso, ese mirar por última vez lo que se ha amado de veras, aquello a lo que te has entregado. Y uno quisiera poderse llevar esa imagen del ser queridoy dárselo a entender, por si hay posibilidades de amar más allá de la muerte. Quizá es una temática triste, pero reconozco que esta temporada es un poco dura para mí. De todas formas agradezco inmensamente tu presencia y tus palabras. Un beso. Felices días.
 
Gracias Cecy, por tu visita. Ando corto de palabras esta temporada y aunque quiera hacer un poema, me parece más un relato. He querido hacer algo intenso, ese mirar por última vez lo que se ha amado de veras, aquello a lo que te has entregado. Y uno quisiera poderse llevar esa imagen del ser queridoy dárselo a entender, por si hay posibilidades de amar más allá de la muerte. Quizá es una temática triste, pero reconozco que esta temporada es un poco dura para mí. De todas formas agradezco inmensamente tu presencia y tus palabras. Un beso. Felices días.

Así como decís, llegó el mensaje, como te dije, prevaleció el amor.
En cuanto a las temporadas de letras, sé que a los poetas los versos nunca nos abandonan, solo descansan un poquito, pero siempre regresan porque los llevamos dentro.
Otro abrazo :)
 
Un poema donde el alma llena de tristeza está puesta en ello, el amor recorre el último sendero con esa angustia que jamás se irá, uffff yo sé de eso, impresionantes versos, saludos Alex
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.
Hay tanta transparencia en las imàgenes que el lector se adentra en ella
y recorre los rincones de la tristeza, de la nostalgia por su ausencia.
Es llenarse de nostalgia porque de este modo, se siente el poema.
Hay una fuerza en esto de extrañar que traspasa pantalla y al leer
en voz baja me recordò un poco al poema XX de Pablo Neruda porque
es parecido el dolor y la cadencia.
Mis respetos. Muchos saludos. Muchas gracias, Luis.
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.
Y dibujas en este lienzo de profunda nostalgia ese momento irreparable, que sólo deja espacio para implorar, elevar una plegaria a tanto dolor que comprime el alma....
Un triste final, pero también la estancia del amor que de alguna manera permite seguir caminando.
Un magnífico poema Luis nos compartes.
Un abrazo hasta tu orilla poética
Camelia
 
Hay tanta transparencia en las imàgenes que el lector se adentra en ella
y recorre los rincones de la tristeza, de la nostalgia por su ausencia.
Es llenarse de nostalgia porque de este modo, se siente el poema.
Hay una fuerza en esto de extrañar que traspasa pantalla y al leer
en voz baja me recordò un poco al poema XX de Pablo Neruda porque
es parecido el dolor y la cadencia.
Mis respetos. Muchos saludos. Muchas gracias, Luis.
Muchas gracias a tí por tan profunda y detenida lectura. El dolor de la última despedida, con la postrera imagen para la persona a la que se quiere. Mis saludos y mi agradecimiento.
 
Y dibujas en este lienzo de profunda nostalgia ese momento irreparable, que sólo deja espacio para implorar, elevar una plegaria a tanto dolor que comprime el alma....
Un triste final, pero también la estancia del amor que de alguna manera permite seguir caminando.
Un magnífico poema Luis nos compartes.
Un abrazo hasta tu orilla poética
Camelia
Gracias Camelia por tu presencia en estos versos, que siempre es bienvenida y mi agradecimiento a tus comentarios tan amables. A veces el dolor , la tristeza de un final, se ve enjugada por el sentimiento amoroso que uno se niega a abandonar. Un abrazo.
 
Un poema donde el alma llena de tristeza está puesta en ello, el amor recorre el último sendero con esa angustia que jamás se irá, uffff yo sé de eso, impresionantes versos, saludos Alex
Gracias Alex por tu comentario y tu lectura. Las letras sentidas, creo que nunca dejan al lector indiferente. Mis saludos
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.

Me dejas el corazón apretado como cuando uno lee algo muy triste y deja el interior sintiendo que alrededor el mundo deja de existir y es uno existiendo consigo mismo sin nadie más, sin nada más, muy bello lo que has trasmitido a través de este cautivador poema amigo Luis, qué tus días vuelvan a ser felices, es mi gran deseo. Un saludo y cordial abrazo.
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.
Aquel beso todavia dibujado en las estancias de un amor,
el futuro roto, yo diria irreparable y eso lleva a esa oratoria
donde el dolor deja tristeza final..., en fin huellas
perdidas y sombrias. excelente.saludos de luzyyabsenta
 
Aquel beso todavia dibujado en las estancias de un amor,
el futuro roto, yo diria irreparable y eso lleva a esa oratoria
donde el dolor deja tristeza final..., en fin huellas
perdidas y sombrias. excelente.saludos de luzyyabsenta
Gracias por esa lectura detallada y por tu paso por estas letras. Siempre es un placer verte en ellas. Un abrazo. Luis.
 
Me dejas el corazón apretado como cuando uno lee algo muy triste y deja el interior sintiendo que alrededor el mundo deja de existir y es uno existiendo consigo mismo sin nadie más, sin nada más, muy bello lo que has trasmitido a través de este cautivador poema amigo Luis, qué tus días vuelvan a ser felices, es mi gran deseo. Un saludo y cordial abrazo.
Gracias por tus deseos de felicidad, Nancy, también yo los deseo para ti. Espero que el poema te haya gustado, pues aunque tiene una forma desgarradora, esconde la posibilidad de un amor que perdure más allá de la muerte. Tu presencia siempre es motivo de alegría y disfruto cuando te encuentro en mis letras. Gracias por todo. Un fuerte abrazo. Luis.
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.

Con dolor de ausencia
vienen tus versos
dolientes y amorosos
y con un cierre magistral
donde las huellas se hacen poema
desde el alma doliente del poeta.
Sin duda un gran poema que nos lleva
paso a paso por el sendero dolorido
del recuerdo y la ausencia.
Encantada, Luis de saludarte y meterme
en el paisaje de tus versos,
cariños,

ligiA
 
Con dolor de ausencia
vienen tus versos
dolientes y amorosos
y con un cierre magistral
donde las huellas se hacen poema
desde el alma doliente del poeta.
Sin duda un gran poema que nos lleva
paso a paso por el sendero dolorido
del recuerdo y la ausencia.
Encantada, Luis de saludarte y meterme
en el paisaje de tus versos,
cariños,

ligiA
Muchas gracias Ligia por tus versos, por la lectura detallada y tu atención al comentar este poema. Resulta muy agradable recibir visitas así. Como siempre es un placer contar con tu presencia. Un fuerte y cordial abrazo. Luis.
 
En el rincón sombrío,
silencio de palabras oscuras,
de susurros que apenas llegan audibles,
como rezos de ancianas en la iglesia vieja.

Olor de madera recién cortada y barniz.
Un aroma indefinible
con rastros de humedades antiguas.
Y un recuerdo que llega.

Un recuerdo que golpea el pecho,
que se hace duro,
como si la memoria no fuere capaz
de albergar otro pensamiento.

Una voz que anida en los oídos,
que habla quedo, despacio,
para que no se pierda una sola de sus palabras.
Mi mano que quiere alcanzar la suya.
Mis labios que quisieran despegarse
para pronunciar su nombre.

Pasa el tiempo,
lentamente trascurren las horas de mi soledad yerta.
Me duele el pecho,
con ese dolor que siempre la recuerda,
el dolor de la distancia,
el dolor de las ausencias
y me oprime, me pesa en el corazón
como si me rondase la muerte,
como si la Parca esperase tomarme en sus brazos.

Y es tan fuerte el dolor y no está presente.
No puedo inspirar,
ni siquiera puedo llorar mi llanto,
porque todo me aprieta,
porque una fuerza me arrastra.
Y solo tengo pensamiento para ella.
A quien quiero,
a mi amor de tanto tiempo.

Ahora, que exhalo mi hálito postrero,
llevo en el alma la huella que dejó su beso.
Ayyy Luís, llora el alma de desaliento, de pesar y de dolor ante un amor que partió para la eternidad pero que dejó su huella indeleble, difícil de olvidar, un amor que siempre en el alma llevarás y que guarda un beso como rúbrica y sello de lealtad. Románticas, tristes y emotivas estas letras que tu alma nos comparte. Mil besos, mi querido amigo, llenos de verdadero cariño y sincera admiración.....muáááááaackssssss....
 
Ayyy Luís, llora el alma de desaliento, de pesar y de dolor ante un amor que partió para la eternidad pero que dejó su huella indeleble, difícil de olvidar, un amor que siempre en el alma llevarás y que guarda un beso como rúbrica y sello de lealtad. Románticas, tristes y emotivas estas letras que tu alma nos comparte. Mil besos, mi querido amigo, llenos de verdadero cariño y sincera admiración.....muáááááaackssssss....
Muchas gracias por tus palabras. Son los versos de un amor que ante la muerte, pretende ir más allá, llevar el recuerdo enamorado al otro mundo. Te agradezco la belleza y la emotividad de tu comentario. Un gran beso para tí. Feliz fin de semana.
 
Hermoso poema lleno de nostalgia y melancolía. Salpicados de una palpable angustia que logra tocar las fibras mas intimas del corazón.
Así es, pretendo reflejar el momento en el que, preocupa mas conservar el amor, que mantener la vida. Gracias por la presencia y el gentil comentario. Mis saludos
 
Gracias por esa lectura detallada y por tu paso por estas letras. Siempre es un placer verte en ellas. Un abrazo. Luis.
Es interesante adentrarse en una nueva lectura de esta inspiradora obra. A la vez
agradezco tu amable respuesta para mi comentario.

saludos siempre sinceros de luzyabsenta
 

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