En el silencio

Aonika

Poeta recién llegado
Mi alma vacía te contempla
Y mis ojos que aún no se han cerrado
Te han mirado tanto, te han mirado
Contigo han estado hoy, contigo han estado.

Estos días solitarios
Calurosos, sedentarios
Estos velos de verano
Que se rompen sollozando.

Cabalgando olas enfurecidas
Son víctimas del gesto suicida
Todas en un grito, rendidas
En un lamento corrompidas.

Velos que tapan el amor
Detrás de la triste ventana
Llenos de telarañas
Con orificios tocando luz de madrugada.

Por el tímido eco del alba
Casi luz que se cruza con mi alma
Con el alma vacía que te contempla
Con el alma vacía que te miraba.

Antes tibia y tierna llama
Aún quemando, aún ardiendo
Fuego inmenso creciendo
Que después se apagaba.

Días tristes huyendo
Al son de la campana
Anunciando la llegada
De un lento rompimiento.

Casi luz por la ventana
Casi viento
Un tormento interno que llegaba
Un tormento interno.

Después solo gotas
Pedazos, fragmentos
De un alma abandonada
En crecimiento.

Caminando o corriendo
Detrás de la alborada
Cansada y aturdida
Desapareciendo.

Y un canto
Amargo, débil
De mi voz ausente
Recordando mi vida
Siguiendo a la corriente…
Del mar en sus orillas,

Al ver el sol naciente
Que tonto me ilumina
Este cuerpo indecente
Esta mujer prohibida
Que es rechazo de la gente
Orgasmo reprimido
Y silencio de la muerte.
 

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