oscardelaermita
Poeta recién llegado
La última vez que le vi
parecía un jinete pálido
buscando abrevaderos de paz
en esquivos desiertos.
El viejo chamán sigue igual de viejo,
la chica de la carretera
sigue haciendo auto-stop
allí, donde el orín huele a animales racionales
y, sabes que la catarsis
sigue estando entre sus piernas.
Creo recordarme cabalgando desnudo,
bajo a turbia tormenta,
mascando tabaco y gritando algún nombre profano,
pero , creo que, de eso hace ya mucho tiempo.
Le gustaste con aquel porte de sincopa eterna,
con la figura de un cadáver vagabundo
que provoca las figuras desconocidas
que se escurren por la mente.
La noche es mentirosa
y acelera la imprudencia.
¿Qué tal se portó anoche?
Hicimos bien parando en aquel wiskey-bar.
Ella es
Como una serpiente de eslabones espinosos.
Te acaricia, gime,
se estremece y, ...te ensangrenta al hacerlo.
-¡Corramos hacia algún lugar
donde podamos estar juntos!- exclamó,
...es veneno... tal como el día después.
Te esperaría, se que lo haría,
pero ya es demasiado tarde.
Esto es el fin.
Esto es el final para ti, para mí,... para todos.
La mañana trae aire puro
pero a ti eso no te importa.
Aun nos queda wiskey
y hace mucho que no sueño.
¡Corre Jim, corre!
Son muchos, no podrás enfrentarte a ellos.
Sostienen lanzas de conciencia
y antorchas de indeseable cordura.
Comienzo a gritar, escuchan mi confesión:
Mi mente es el cuaderno de trabajo
de un pincel caprichoso y estúpido.
Mi pluma es como la temporal tregua
que un Dios guerrero
concediese a algún pueblo obsceno.
Mi verbo es torpe y vulgar,
tanto como tu voz, estruendosamente sorda.
Mi persona derrocha sombras,
escupe la calma que no quiero
y busca esquinas vírgenes en mi alma.
Podría intentar, una última vez antes de partir,
encontrar la frase que complete mi oración.
No me queda tiempo y hace frío.
Olvide mi última moneda en la barra del hotel.
De todos modos, creo que no hay tragaperras
allí a donde voy...
...Morrison Hotel y la calma.
parecía un jinete pálido
buscando abrevaderos de paz
en esquivos desiertos.
El viejo chamán sigue igual de viejo,
la chica de la carretera
sigue haciendo auto-stop
allí, donde el orín huele a animales racionales
y, sabes que la catarsis
sigue estando entre sus piernas.
Creo recordarme cabalgando desnudo,
bajo a turbia tormenta,
mascando tabaco y gritando algún nombre profano,
pero , creo que, de eso hace ya mucho tiempo.
Le gustaste con aquel porte de sincopa eterna,
con la figura de un cadáver vagabundo
que provoca las figuras desconocidas
que se escurren por la mente.
La noche es mentirosa
y acelera la imprudencia.
¿Qué tal se portó anoche?
Hicimos bien parando en aquel wiskey-bar.
Ella es
Como una serpiente de eslabones espinosos.
Te acaricia, gime,
se estremece y, ...te ensangrenta al hacerlo.
-¡Corramos hacia algún lugar
donde podamos estar juntos!- exclamó,
...es veneno... tal como el día después.
Te esperaría, se que lo haría,
pero ya es demasiado tarde.
Esto es el fin.
Esto es el final para ti, para mí,... para todos.
La mañana trae aire puro
pero a ti eso no te importa.
Aun nos queda wiskey
y hace mucho que no sueño.
¡Corre Jim, corre!
Son muchos, no podrás enfrentarte a ellos.
Sostienen lanzas de conciencia
y antorchas de indeseable cordura.
Comienzo a gritar, escuchan mi confesión:
Mi mente es el cuaderno de trabajo
de un pincel caprichoso y estúpido.
Mi pluma es como la temporal tregua
que un Dios guerrero
concediese a algún pueblo obsceno.
Mi verbo es torpe y vulgar,
tanto como tu voz, estruendosamente sorda.
Mi persona derrocha sombras,
escupe la calma que no quiero
y busca esquinas vírgenes en mi alma.
Podría intentar, una última vez antes de partir,
encontrar la frase que complete mi oración.
No me queda tiempo y hace frío.
Olvide mi última moneda en la barra del hotel.
De todos modos, creo que no hay tragaperras
allí a donde voy...
...Morrison Hotel y la calma.