EN ESTA VIDA SOY HOMBRE MODERNO, AMO DE CASA
Si yo fuera esquimal,
pescaría peces y focas;
si fuera de los apaches,
entonces cazaría ciervos;
ya sea de un pueblo u otro
atraparía la comida
y contigo, mi mujer,
la comeríamos, pero antes
tu la habrías sazonado.
En esta vida soy hombre
moderno, amo de casa:
sazono y cuezo la carne;
y tu, mi mujer, el sueldo
ganas para adquirirla.
Y tu fuiste cazadora
y yo cocinaba tu presa
en alguna otra vida:
te ibas después del abrazo,
de un flechazo una liebre
matabas, me la entregabas;
yo especias le añadía,
la asaba a tres cuartos,
la colocaba en la mesa,
comíamos, y platicar
era el gustoso postre.
Gustoso postre sería
al final de la comida
la plática, si esquimales
o apaches nosotros fuéramos;
y en esta vida moderna
¡es! el delicioso postre.
Me importa que sigan siendo
deliciosas nuestras pláticas
en todo tiempo y espacio,
pues ellas me aseguran
que nuestra unión es sólida,
aunque admito que puede
haber pláticas insípidas
pero no son el horroroso
empiezo de la desunión;
mas las cacerías largas
y también los turnos extras
en la oficina me angustian:
pueden ser para no vernos.
Si yo fuera esquimal,
pescaría peces y focas;
si fuera de los apaches,
entonces cazaría ciervos;
ya sea de un pueblo u otro
atraparía la comida
y contigo, mi mujer,
la comeríamos, pero antes
tu la habrías sazonado.
En esta vida soy hombre
moderno, amo de casa:
sazono y cuezo la carne;
y tu, mi mujer, el sueldo
ganas para adquirirla.
Y tu fuiste cazadora
y yo cocinaba tu presa
en alguna otra vida:
te ibas después del abrazo,
de un flechazo una liebre
matabas, me la entregabas;
yo especias le añadía,
la asaba a tres cuartos,
la colocaba en la mesa,
comíamos, y platicar
era el gustoso postre.
Gustoso postre sería
al final de la comida
la plática, si esquimales
o apaches nosotros fuéramos;
y en esta vida moderna
¡es! el delicioso postre.
Me importa que sigan siendo
deliciosas nuestras pláticas
en todo tiempo y espacio,
pues ellas me aseguran
que nuestra unión es sólida,
aunque admito que puede
haber pláticas insípidas
pero no son el horroroso
empiezo de la desunión;
mas las cacerías largas
y también los turnos extras
en la oficina me angustian:
pueden ser para no vernos.
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