Eloisa Curiel
Poeta recién llegado
En la brisa calida de la mañana,
como el beso suave que acaricia el alma,
como la mano amiga que brinda consuelo,
como mis ojos tenues
con tu sabor en mis labios,
con tu mirada en mi alma,
con tu mano junto a la mía,
y tu horizonte es mi norte.
Con la ilusión de aquel primer beso,
Y el vacío del último,
Con mis desiertos y mares
Con una rosa marchita en mi alma.
Con este mundo a costa de ilusión y despertares
Con aquella rosa muerta tirada en la calle
Con un corazón que late en busca de un aliento
Con la mirada en el alba,
En mis labios tu sabor,
persigo en el viento una ilusión,
y encuentro el beso vacío de una desilusión
como el beso suave que acaricia el alma,
como la mano amiga que brinda consuelo,
como mis ojos tenues
con tu sabor en mis labios,
con tu mirada en mi alma,
con tu mano junto a la mía,
y tu horizonte es mi norte.
Con la ilusión de aquel primer beso,
Y el vacío del último,
Con mis desiertos y mares
Con una rosa marchita en mi alma.
Con este mundo a costa de ilusión y despertares
Con aquella rosa muerta tirada en la calle
Con un corazón que late en busca de un aliento
Con la mirada en el alba,
En mis labios tu sabor,
persigo en el viento una ilusión,
y encuentro el beso vacío de una desilusión