EN LA CURVATURA DEL SILENCIO
Me rodean lejanos espectros
garúas que tintinean bajo
la sombra de erráticas ausencias.
La brisa matinal resbala
en un cromático murmullo
que se diluye con tu silencio.
Entre mis manos quedó la luz
que dejaron tus ojos
el plateado ruiseñor
el tibio soto que se durmió en mis costillas.
Sobre las huellas que anhelan caricias
se desprende el silencio que te ama.
El ocaso expira matices doblados
entre violetas y espinas.
En la curvatura del silencio
se dibuja la palabra que te nombra,
la disonante canción que se clava
como flecha en el corazón.
Ahora soy oscura hierba
guardián de las caricias
que tejieron sobre mi piel
besos de bruma y sal.
EBAN
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