Naturu3
Poeta fiel al portal
Había un surtidor de bomberos
que repetía el color de tu barata barra de labios y disperso en tu vestido.
Me preguntó si era un kimono o un vestido para el vals. En cierta forma, yo vestía igual, Porque el surtidor carmín atestiguaba la lucha incapaz de serenarse en esa esquina, sin plazas, sin calles, sin perdón.
Tantas servilletas firmadas te regalé en el café La Coqueta, tantos capítulos de libros son fiel vestidura del final recortado por el principio.
Ya no comparece mi amor frente a tus ojos, se ahogó en el charco más próximo a la estación de bomberos y
junto a él, la tinta azul se eleva como el helio formando nubes nuevas sin escándalos, sin pruebas.
que repetía el color de tu barata barra de labios y disperso en tu vestido.
Me preguntó si era un kimono o un vestido para el vals. En cierta forma, yo vestía igual, Porque el surtidor carmín atestiguaba la lucha incapaz de serenarse en esa esquina, sin plazas, sin calles, sin perdón.
Tantas servilletas firmadas te regalé en el café La Coqueta, tantos capítulos de libros son fiel vestidura del final recortado por el principio.
Ya no comparece mi amor frente a tus ojos, se ahogó en el charco más próximo a la estación de bomberos y
junto a él, la tinta azul se eleva como el helio formando nubes nuevas sin escándalos, sin pruebas.
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