Marga M.R.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la estación despedida
sólo existe un gran reloj,
una larguísima vía
de un solo sentido,
ida,
y un andén,
en el andén hay un banco
y en el banco una mujer
que oculta una gran herida,
se acerca despacio el tren,
el reloj marca partida,
la mujer,
que se descubre rendida,
mira atrás en el andén,
de este adiós sin despedida
no hay un posible regreso,
...y se enmascara la huída
detrás de un único beso.
sólo existe un gran reloj,
una larguísima vía
de un solo sentido,
ida,
y un andén,
en el andén hay un banco
y en el banco una mujer
que oculta una gran herida,
se acerca despacio el tren,
el reloj marca partida,
la mujer,
que se descubre rendida,
mira atrás en el andén,
de este adiós sin despedida
no hay un posible regreso,
...y se enmascara la huída
detrás de un único beso.