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Poeta recién llegado
El candil cayó tan lentamente ante sus ojos, que tuvo el tiempo suficiente para estudiar su recorrido con el mayor detalle, los vidrios volaron al tocar el suelo en todas direcciones mientras se desparramaba la cera por el suelo y la luz se extinguía con una serenidad tremenda. Estaba ahí absorto contemplando cómo se extinguía la luz y el cuarto era invadido por la oscuridad, intrusa, inclemente, despiadada, despojando de vida la habitación hasta dejarla en tinieblas, fue solo entonces cuando se dio cuenta de que en realidad se encontraba solo.