"En la oscuridad"

Missy

Poeta recién llegado
En la oscuridad,
el alma es la luz.

Susurrando verdades
en un mundo tan banal,
esperando respuestas
del gran señor voraz.

Ellos rezan por paz,
pero él solo juega,
con el fuego encendido
que las almas entrega.

El infierno está aquí,
y tú eres un ángel caído,
viviendo el pasado,
rezando por lo perdido.

Él dice: "Dios ha muerto",
yo digo: "vive en mí",
aunque el mundo esté roto
no lo dejo morir.

Mi inocencia se fue,
pero digo la verdad,
aunque tiemble mi voz
no la puedo callar.

Quiero las monedas de oro,
yo también las quería,
pero esta vida dorada
no es vida que elegiría.

Lo amaba demasiado,
y él roba las almas,
se sienta con sus amigos
como si nada pasara.

Comen pizza en secreto,
aunque todos lo saben,
y no sienten culpa
ni siquiera lo esconden.

Tengo miedo, lo admito,
pero no quiero su abrazo,
no quiero sus manos cerca,
no quiero su engaño falso.

Solo quiero mi alma,
la que tuve alguna vez,
antes de ver la verdad
que no pude desver.
 
En la oscuridad,
el alma es la luz.

Susurrando verdades
en un mundo tan banal,
esperando respuestas
del gran señor voraz.

Ellos rezan por paz,
pero él solo juega,
con el fuego encendido
que las almas entrega.

El infierno está aquí,
y tú eres un ángel caído,
viviendo el pasado,
rezando por lo perdido.

Él dice: "Dios ha muerto",
yo digo: "vive en mí",
aunque el mundo esté roto
no lo dejo morir.

Mi inocencia se fue,
pero digo la verdad,
aunque tiemble mi voz
no la puedo callar.

Quiero las monedas de oro,
yo también las quería,
pero esta vida dorada
no es vida que elegiría.

Lo amaba demasiado,
y él roba las almas,
se sienta con sus amigos
como si nada pasara.

Comen pizza en secreto,
aunque todos lo saben,
y no sienten culpa
ni siquiera lo esconden.

Tengo miedo, lo admito,
pero no quiero su abrazo,
no quiero sus manos cerca,
no quiero su engaño falso.

Solo quiero mi alma,
la que tuve alguna vez,
antes de ver la verdad
que no pude desver.
La única aspiración que queda es volver a poseer su propia alma, libre de la falsedad y del abrazo traicionero que lo rodea.
A veces de tantos golpes, nunca nos logramos recuperar.

Saludos
 
Tengo miedo, lo admito,
pero no quiero su abrazo,
no quiero sus manos cerca,
no quiero su engaño falso.

Solo quiero mi alma,
la que tuve alguna vez,
antes de ver la verdad
que no pude desver.
Tengo que admitir que la traición es una pequeña llama que queda a la deriva no solo para guiarnos a ella sino para desarmar ese sentimiento...sobre todo si las que nos juzgan son esas estrellas que nos observan.

Saludos.
Y que la sombra pueda brillar
 

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