pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
La piel ruborizada
rinde pleitesía
a cada caricia peregrina
que sin resistencia
al cuerpo conquista.
El fuego de los labios
en seductora rendición
mieles ofrecen
entre dulces besos
llevan a la perdición.
Hábiles manos
talladores perversos
que sin esfuerzo
en el cuerpo esculpen
los deseos que dominan,
serviciales amantes
entre sábanas delirantes.
rinde pleitesía
a cada caricia peregrina
que sin resistencia
al cuerpo conquista.
El fuego de los labios
en seductora rendición
mieles ofrecen
entre dulces besos
llevan a la perdición.
Hábiles manos
talladores perversos
que sin esfuerzo
en el cuerpo esculpen
los deseos que dominan,
serviciales amantes
entre sábanas delirantes.
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