Las suaves arenas, diminutas y tan inmensas
recibían en entrega los azotes de las olas,
aquello que ayer fue caricia rítmica en la playa
hoy se convierte en flagelación y desesperación;
a lo lejos surcando entre nubes albatros agotados
sigilosos esperan el regalo de la mar
mientras los cielos alborotados se tornan de grises
vaticinando la pronta tempestad.
brisas que ahora son ventisca
levantan la mar arisca
otrora aguas azules y cristalinas
ahora oscuras y repulsivas.
en la playa, lo que la mar esconde asoma
y con la lluvia entrando de golpe
los pasos tan míos desaparecen en la arena
y con ellos mi esencia plena.
Caminando sin sentido, sin destino,
de momento el abrazo alentador de tu abrigo
en la playa tan llena de frío
aclaran los caminos.
En tu mirar reconozco mi idilio,
de tus labios inmutables percibo
cuando dices sin decirlo
no estas solo, ahora caminas conmigo.
Sibelius
