sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la primera vez que la vi,
sus sueños me llevaron a sus besos,
cuando en el alma del amor
me llevó a sus lágrimas,
así hasta quedar en sus reflejos
en el sol de los espejos.
Su brisa me llevó a su corazón,
era la primera vez
que me sentí en su aroma,
cuando en las lágrimas
botaban los versos
que me llenaron de luz,
que me hicieron sonreír
hasta llegar al mar
y abrazarla en las olas.
Entre cada paisaje
me llenó el alma
de luces,
que quedaron
en su brisa,
así hasta besarla
entre cada voz
diciendo que era poesía
hasta llegar a nuevo amanecer.
En el tiempo quedaba grabado
su aliento hasta volver
a llamarme en la niebla,
en cada temperatura
que llevó a mi nombre
a su paisaje,
en el que recorre la suerte
su cielo para ser
la llave de mis encuentros.
Yo esperaré hasta
la madrugada del alba,
así le podré cantar
a las luciérnagas
para que brillen
en cada destino,
entre sus caminos
sonríen las flores
y se levantan los ruiseñores,
que hacían a las rosas
para que su rostro
fuera la primavera.
Entre cada labio
le pintaba sus sueños
para que floreciera
entre mis labios,
dónde el dulce beso
era seguir el camino
que me llevaría
hasta sus ojos enteros.
En el reflejo
quedaban sus rimas
cuando subían en las estrofas
y se volvían luces
hasta quedar
entre mis tiempos
para ser la primera vez que la ví
era lo mejor que viví
y así es como supe sonreír.
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