Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Navegué algún día
entre tus aguas,
caminé bajo las luces calladas,
y bailé en tu memoria.
Dejé huellas en tu playa
y te besé sobre la montaña;
miré al sol muriendo
e imaginé tantas cosas,
mientras la noche nos hablaba.
¿A dónde se ha marchado
el horizonte?
Imagino un cielo tocando el suelo
que parece yermo;
un agua demasiado calma,
ausente de la vida que le dabas.
Mi cabaña me reclama tus suspiros,
y la bruma llora tu perfume en la cama.
¿A dónde te has marchado?
Solo sangre del pasado triste;
dibujando caminos ausentes de la gente
que no me nota, que no me siente.
La última banca de la plaza
no tiene tu memoria, está sola,
añorando el sudor, entre nuestras manos,
y los abrazos bajo una sombra.
¡Si supieras como te he extrañado!
Maldiciendo al cielo por haber perdido
la estela de tu cuerpo;
por haber menguado en un lugar
al que ya no llego.
Me haces falta aunque estés conmigo;
abrazo lunas, que son bellas pero frías,
y quiero soles,
quiero... quiero muchas cosas,
ninguna como tus labios tan feroces.
Velas que enciendo por las noches
calentando un corazón que late,
en dos lugares y sin reproches.
¿A dónde te has ido?
Yo aquí te siento... aunque no te tengo.
entre tus aguas,
caminé bajo las luces calladas,
y bailé en tu memoria.
Dejé huellas en tu playa
y te besé sobre la montaña;
miré al sol muriendo
e imaginé tantas cosas,
mientras la noche nos hablaba.
¿A dónde se ha marchado
el horizonte?
Imagino un cielo tocando el suelo
que parece yermo;
un agua demasiado calma,
ausente de la vida que le dabas.
Mi cabaña me reclama tus suspiros,
y la bruma llora tu perfume en la cama.
¿A dónde te has marchado?
Solo sangre del pasado triste;
dibujando caminos ausentes de la gente
que no me nota, que no me siente.
La última banca de la plaza
no tiene tu memoria, está sola,
añorando el sudor, entre nuestras manos,
y los abrazos bajo una sombra.
¡Si supieras como te he extrañado!
Maldiciendo al cielo por haber perdido
la estela de tu cuerpo;
por haber menguado en un lugar
al que ya no llego.
Me haces falta aunque estés conmigo;
abrazo lunas, que son bellas pero frías,
y quiero soles,
quiero... quiero muchas cosas,
ninguna como tus labios tan feroces.
Velas que enciendo por las noches
calentando un corazón que late,
en dos lugares y sin reproches.
¿A dónde te has ido?
Yo aquí te siento... aunque no te tengo.
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