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En llamas-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
En la soledad de los abrojos incendiados

o en la perpetua inacción de los cúmulos de nubes sigilosas

donde se petrifican las vestales de ignorancia acumulada

y se masturban grandes ciclos de pensadores natos.

O en aquellas ciudades donde asalta el crepúsculo vengativo

como una llamarada de incertidumbre mutua

y sin embargo flotan candiles húmedos sobre el agua pestilente

y se abordan los barcos singularmente atropellados

por el vértigo de una sola noche.

Donde los pies trituran sus esperanzas vitrales

las amanecidas manos solitarias que albergan un férreo desistimiento

y se frotan e inauguran los soliloquios de las acequias invadidas

los cuerpos asesinados por el viento inhóspito.

Las luciérnagas advierten de un signo de inteligencia

su brillo resplandece sobre cadáveres desmantelados

y un látigo florece con su aurora de insectos

en la mano todavía endurecida y amistosa.





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En la soledad de los abrojos incendiados

o en la perpetua inacción de los cúmulos de nubes sigilosas

donde se petrifican las vestales de ignorancia acumulada

y se masturban grandes ciclos de pensadores natos.

O en aquellas ciudades donde asalta el crepúsculo vengativo

como una llamarada de incertidumbre mutua

y sin embargo flotan candiles húmedos sobre el agua pestilente

y se abordan los barcos singularmente atropellados

por el vértigo de una sola noche.

Donde los pies trituran sus esperanzas vitrales

las amanecidas manos solitarias que albergan un férreo desistimiento

y se frotan e inauguran los soliloquios de las acequias invadidas

los cuerpos asesinados por el viento inhóspito.

Las luciérnagas advierten de un signo de inteligencia

su brillo resplandece sobre cadáveres desmantelados

y un látigo florece con su aurora de insectos

en la mano todavía endurecida y amistosa.





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La vida tiene un constante fluir aún en la inercia, una flama en cada detalle de la naturaleza que nos dice a cada momento sobre su latido y su motivo. Tus letras BEN hablan precisamente de ese riego y fuego, y su perfecta entonación ante la embestida de la humanidad.
Fue un placer leerte en estos versos, que blindas con excelentes imágenes.
Un abrazo!
Camelia
 
La vida tiene un constante fluir aún en la inercia, una flama en cada detalle de la naturaleza que nos dice a cada momento sobre su latido y su motivo. Tus letras BEN hablan precisamente de ese riego y fuego, y su perfecta entonación ante la embestida de la humanidad.
Fue un placer leerte en estos versos, que blindas con excelentes imágenes.
Un abrazo!
Camelia


Gracias Camy, excelente interpretación la vuestra, un abrazo amiga!!
 
En la soledad de los abrojos incendiados

o en la perpetua inacción de los cúmulos de nubes sigilosas

donde se petrifican las vestales de ignorancia acumulada

y se masturban grandes ciclos de pensadores natos.

O en aquellas ciudades donde asalta el crepúsculo vengativo

como una llamarada de incertidumbre mutua

y sin embargo flotan candiles húmedos sobre el agua pestilente

y se abordan los barcos singularmente atropellados

por el vértigo de una sola noche.

Donde los pies trituran sus esperanzas vitrales

las amanecidas manos solitarias que albergan un férreo desistimiento

y se frotan e inauguran los soliloquios de las acequias invadidas

los cuerpos asesinados por el viento inhóspito.

Las luciérnagas advierten de un signo de inteligencia

su brillo resplandece sobre cadáveres desmantelados

y un látigo florece con su aurora de insectos

en la mano todavía endurecida y amistosa.





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Buenas tardes
Un placer encontrar tus lindas letras a mi paso
Un saludo
 
En la soledad de los abrojos incendiados

o en la perpetua inacción de los cúmulos de nubes sigilosas

donde se petrifican las vestales de ignorancia acumulada

y se masturban grandes ciclos de pensadores natos.

O en aquellas ciudades donde asalta el crepúsculo vengativo

como una llamarada de incertidumbre mutua

y sin embargo flotan candiles húmedos sobre el agua pestilente

y se abordan los barcos singularmente atropellados

por el vértigo de una sola noche.

Donde los pies trituran sus esperanzas vitrales

las amanecidas manos solitarias que albergan un férreo desistimiento

y se frotan e inauguran los soliloquios de las acequias invadidas

los cuerpos asesinados por el viento inhóspito.

Las luciérnagas advierten de un signo de inteligencia

su brillo resplandece sobre cadáveres desmantelados

y un látigo florece con su aurora de insectos

en la mano todavía endurecida y amistosa.





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Comprobar que cualquier instante de perdicion sirve para entonar
eso que se necesita. en ocasiones la inercia nos deja perdidos, ahora
bien el razonamiento motivada permite fluir y salir fuera de los
ritmos instaurados. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 

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