Kallpakiano
Poeta recién llegado
Quisiera desolado, contemplar el mar sin ninguna idea.
Ser solo su brisa, que mece con desdén las copas de los pinos,
el aroma de salitre, de la vida misma,
sobre la húmeda arena de caracolas olvidadas.
el aroma de salitre, de la vida misma,
sobre la húmeda arena de caracolas olvidadas.
Solamente permanecer,
observando al ave que pasa, para nunca más volver,
esperando a que el cielo llore, entre una danza de relámpagos,
y que su llanto me moje hasta purificar mi alma.
observando al ave que pasa, para nunca más volver,
esperando a que el cielo llore, entre una danza de relámpagos,
y que su llanto me moje hasta purificar mi alma.
Y contemplar las nubes pálidas,
que sin ser nada en absoluto, aparentan ser felices.
que sin ser nada en absoluto, aparentan ser felices.
Quiero flotar, transcurriendo,
sobre las olas que se alzan, como un remo despreciado,
como la espuma nacida y efímera,
o seguir como las ballenas, la dirección de un devenir sentenciado.
sobre las olas que se alzan, como un remo despreciado,
como la espuma nacida y efímera,
o seguir como las ballenas, la dirección de un devenir sentenciado.
Quiero cerrar los ojos,
en el medio de esta esencia natural, para que pueda ver mi corazón.
en el medio de esta esencia natural, para que pueda ver mi corazón.
Quiero compartir esta afonía, esta soledad,
en este páramo de puertas abiertas,
en este plenilunio de atardeceres perdidos,
con el lejano canto de los ruiseñores.
en este páramo de puertas abiertas,
en este plenilunio de atardeceres perdidos,
con el lejano canto de los ruiseñores.
Quiero esa libertad, que se derrocha, en los brazos de una mujer.