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En los labios dejamos mil besos

Teo Moran

Poeta fiel al portal
Veo quebrarse la línea del horizonte
en la punta de los dedos del sol inánime,
como juega con los colores del bello coral,
con las sombras ingrávidas de las golondrinas
despacio, sin prisa, en un curso fugaz y silente
hasta perderse entre los granos finos de arena.
El viento da cobijo a esas hojas plomizas
que llevan tiempo entre el cielo y el suelo
viviendo entre suspiros lacios sin llegar a caer,
tal como nuestros latidos se sacian del amor
en un mundo también quebrado por el sol,
en un mar de trigo donde las finas espigas
flaquean y mueren en el paisaje otoñal,
tal como nuestras bocas siguen sedientas
de aquellos besos dulces en la oscuridad.
Veo desnudarse la sombra de la memoria
y como surges en el abandono del corazón,
como con asombro la nitidez del amanecer
se debilita entre las cañadas y los acantilados,
se hace espesura entre las plataneras dormidas
y en el clamor de la marea, la blanca espuma,
con su pesadumbre se lleva nuestra fortuna,
se hace dueña de todos nuestros besos
y de aquel pequeño rincón donde nos amamos.
Veo quebrarse todo tras la línea del horizonte
con la lentitud desafiante de un único segundo,
en el parpadeo de un sol que se desvanece
con los latidos enamorados de nuestro amor,
mas tú y yo con las olas blancas de la memoria
damos vida a los besos dulces en la oscuridad.
 
Veo quebrarse la línea del horizonte
en la punta de los dedos del sol inánime,
como juega con los colores del bello coral,
con las sombras ingrávidas de las golondrinas
despacio, sin prisa, en un curso fugaz y silente
hasta perderse entre los granos finos de arena.
El viento da cobijo a esas hojas plomizas
que llevan tiempo entre el cielo y el suelo
viviendo entre suspiros lacios sin llegar a caer,
tal como nuestros latidos se sacian del amor
en un mundo también quebrado por el sol,
en un mar de trigo donde las finas espigas
flaquean y mueren en el paisaje otoñal,
tal como nuestras bocas siguen sedientas
de aquellos besos dulces en la oscuridad.
Veo desnudarse la sombra de la memoria
y como surges en el abandono del corazón,
como con asombro la nitidez del amanecer
se debilita entre las cañadas y los acantilados,
se hace espesura entre las plataneras dormidas
y en el clamor de la marea, la blanca espuma,
con su pesadumbre se lleva nuestra fortuna,
se hace dueña de todos nuestros besos
y de aquel pequeño rincón donde nos amamos.
Veo quebrarse todo tras la línea del horizonte
con la lentitud desafiante de un único segundo,
en el parpadeo de un sol que se desvanece
con los latidos enamorados de nuestro amor,
mas tú y yo con las olas blancas de la memoria
damos vida a los besos dulces en la oscuridad.
Me gusta como logra combinar la naturaleza y el amor en unas elocuentes líneas.

Saludos
 
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