Te pierdes a lo lejos
y todo cuanto siento
se convierte en tormento;
tanto así que escribir,
ya sean versos o sonetos,
es dulce placer del pasado
que como tú amor idolatrado
se esfumó sin poder evitarlo
llenándome de raudales desesperos.
y todo cuanto siento
se convierte en tormento;
tanto así que escribir,
ya sean versos o sonetos,
es dulce placer del pasado
que como tú amor idolatrado
se esfumó sin poder evitarlo
llenándome de raudales desesperos.
Te conviertes en recuerdos,
en sutil dolor que roba mi paz,
el anhelo idolatrado
de todo aquello que no volverá
y empiezo a desvanecerme;
pierdo los colores llenos de vida
y la sonrisa, manantial de dicha,
muere tras la sequía
que se apoderó de todo cuanto quería
después de tu partida.
en sutil dolor que roba mi paz,
el anhelo idolatrado
de todo aquello que no volverá
y empiezo a desvanecerme;
pierdo los colores llenos de vida
y la sonrisa, manantial de dicha,
muere tras la sequía
que se apoderó de todo cuanto quería
después de tu partida.
Mis ojos, aquellos tan tuyos
se cristalizan sin esperanza
e inicua, en resignación van dejando
este caudal de emoción
tácito, inerte e infértil;
así como la muerte
que en su frío penetrante
calcina las emociones
de un alma otrora delirante.
se cristalizan sin esperanza
e inicua, en resignación van dejando
este caudal de emoción
tácito, inerte e infértil;
así como la muerte
que en su frío penetrante
calcina las emociones
de un alma otrora delirante.
Los recuerdos tesoros tan nuestros
ya carentes de valor
se pierden en naufragios,
y tras la ventisca
quedaron sepultados,
como perdidos mis sueños
en los profundos y abismales
piélagos en donde sólo tú
tienes el acceso.
ya carentes de valor
se pierden en naufragios,
y tras la ventisca
quedaron sepultados,
como perdidos mis sueños
en los profundos y abismales
piélagos en donde sólo tú
tienes el acceso.
Te perdisteis a lo lejos
y con tigo mi ser pleno
se perdió sin remedio
pues carente de anhelo,
sellé mi ser, mi verbo,
sepultados en los umbrales
de mis silencios.
y con tigo mi ser pleno
se perdió sin remedio
pues carente de anhelo,
sellé mi ser, mi verbo,
sepultados en los umbrales
de mis silencios.
Sibelius
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