Miriam Camelo
Poeta recién llegado
Reconozco los tonos de tu voz, trenzados bajo mis costillas,
irrumpes, con el ímpetu de los pájaros
los costados de mis caderas
y anidas entre mi pelo
a lo largo de mi espalda.
Reconozco los abismos, más allá de la melancolía,
corazones solitarios, en rosas de primavera,
florecen tus manos sobre la piel desnuda
allanando la tierra mía
sin linos y sin sandalias.
Reconozco el agua tibia, que bebiste de mis fuentes,
lavas mi verso, con tu palabra de luna,
enredas en mis huesos el oleaje de tu canto
y la profecía de tu viaje,
zarpa adentro de mis ojos.
Reconozco tu altar donde se suicida la tristeza
y mi beso se arrodilla en la madrugada de misa,
es tu espiga y es mi vino
la certeza de la mirada
que se contrae y muere
en ofrenda sobre las sábanas.
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