versus
Poeta recién llegado
EN MI PECHO SOLITARIO
En fuego ardiente, azul la llama sola
crespita aquí en mi pecho solitario.
Mis ojos lloran lágrimas profundas.
! Qué triste está la aurora, triste, triste!
Y ahora pienso inútil en mi tiempo
pasado en frío y vértigo confuso;
esquinas rojas, rojas amapolas,
la noche lame presta la dulzura.
Me queman, sí, me queman las entrañas
con prisa hasta la muerte que no llega
las lágrimas en fango de mi vida.
Como sombras sin alma son máscaras,
sólo un viento en la calle, sólo miedo,
meretrices que compran los suspiros.
II
Puedo, tal vez, pasar, soñar
en este instante, dueño de serenas
rosas de tarde, música o ssilencio,
hacia la paz tranquila de las horas.
Puedo, tal vez, regir en el tremor
los labios extendidos con creciente
dominio en sombra y tarde sin razones,
la sonrisa en danza por mi ausencia.
Puedo, tal vez, sentir el corazón,
esa callada rama goteando,
en el cansancio en fuga de la lluvia.
Pero no puedo ya con el dolor
de mi destino, en barro edificado,
ceniza y sangre, noche sin sentido.