Dos frases y un punto
componen una historia sin terminar,
palabras sueltas revolotean ante nuestros ojos,
fuego y brea componen la odisea de empezar.
Pasión, dulzura y engaño
entretejen letras sin cesar,
sangre, sudor y tinta forjan los abrojos,
cabalgando cada párrafo sin terminar.
Tu lápiz y el mío echan humo
más su piel es tosca y su interior hecho para expresar
y la goma, creadora de fantasmas de los versos cojos,
obligandolos a repetir antes de su tiempo expirar.
Nuestros cuerpos plumas son.
Cada pliegue, cada curva cada poro,
hacen que los dos nos fundamos en una dulce adicción
pues tanto en el papel como en la cama no existe el deterioro.
Dulces tus palabras son
pero más dulce tú sonrisa,
al leer mis versos sentada en tu sillón.
componen una historia sin terminar,
palabras sueltas revolotean ante nuestros ojos,
fuego y brea componen la odisea de empezar.
Pasión, dulzura y engaño
entretejen letras sin cesar,
sangre, sudor y tinta forjan los abrojos,
cabalgando cada párrafo sin terminar.
Tu lápiz y el mío echan humo
más su piel es tosca y su interior hecho para expresar
y la goma, creadora de fantasmas de los versos cojos,
obligandolos a repetir antes de su tiempo expirar.
Nuestros cuerpos plumas son.
Cada pliegue, cada curva cada poro,
hacen que los dos nos fundamos en una dulce adicción
pues tanto en el papel como en la cama no existe el deterioro.
Dulces tus palabras son
pero más dulce tú sonrisa,
al leer mis versos sentada en tu sillón.