Abel García
Poeta recién llegado
Alguien cristalizó en poco tiempo la danza, en una expresión fluida de liberación (de rebelión).
Alguien capturó en pocas palabras la verdad, en un paisaje móvil, como arena en el desierto.
El chasquido grave de un látigo cortando el aire, púas de hierro oxidado castigo del desacato.
Un niño que nació viejo pues sus ojos miraban lo lejano, observaba el porqué todo giraba concéntrico.
Un plato lleno de hambre para su estómago malherido, encontraba placeres en la oscuridad del silencio, alimentándose de olvido.
Bailaba armonías vocales, trenzaba cuerdas ascéticas.
Bailaba armonías volátiles, atadas a planos de éter.
Donde se repulsa se empuja. Donde se impulsa se clava.
Donde el alma brama, los mecanismo de la mente humana...
Alguien capturó en pocas palabras la verdad, en un paisaje móvil, como arena en el desierto.
El chasquido grave de un látigo cortando el aire, púas de hierro oxidado castigo del desacato.
Un niño que nació viejo pues sus ojos miraban lo lejano, observaba el porqué todo giraba concéntrico.
Un plato lleno de hambre para su estómago malherido, encontraba placeres en la oscuridad del silencio, alimentándose de olvido.
Bailaba armonías vocales, trenzaba cuerdas ascéticas.
Bailaba armonías volátiles, atadas a planos de éter.
Donde se repulsa se empuja. Donde se impulsa se clava.
Donde el alma brama, los mecanismo de la mente humana...
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