sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En tu pupila nació una estrella fugaz
que dejo mi alma en una luz para viajar,
los besos que sonrojaron sangre pasional
en el néctar de una voz para llamar,
en el pasional ritmo
de donde los sueños
se hicieron rizos
para a una canción cantar,
entonces entre los ritmos
vino tu suerte a buscarme,
entre los sonrojados labios
vi a tus pensamientos
buscándome en un te amo,
entre la luz de las velas
pude hacerme cera
para bailar en tus venas,
así como el brillo
de donde tu cuerpo acarició
al mío
para entrar en las yemas de tus dedos,
puse mi ardiente corazón
en tu boca
para que tu aliento
me hiciera revivir
en tu caricia
y en tu lágrima original
pude encontrar a tus versos
en el alma de un estribillo
en el momento
en el que escribí tus labios
para dibujarlos en mi mente,
así pude construir
a los besos de tu boca,
así pude ver a esa estrella
que nació en tu pupila
se hizo tan fugaz
como ver a las cortinas
de tus ventanas
correrse cuando abría al cielo
y así entre cada tono de luz
de vapor de incienso
de llamas de labios
compartidos entre mis ojos y los tuyos,
así pude encantar a la luna
cuando está dejo su cesto de flores
ante tu mirada,
en el versar de las fuentes
que encendían las gotas del alba
de ver como se encendía
tu ritmo en tus deseos,
de chocar a mis pupilas
con las tuyas
y hacer de ellas el camino
para surgir como una ola
en un acantilado,
así pude llevarte
a donde mi corazón
es el paso hacia tu ardiente pecho,
solo pude hacer del alba
una apuesta romántica
de ver a los besos florecer
entre mi boca
para llevarme las profundas imágenes
y cuando las estrellas llovían
se podía
ver la luz acariciar a las brisas,
así hasta encender el talento del amor
verte y tenerte
mejor con la luz del arco iris
profundizando en la semilla
que hizo nacer al origen
de tu alma
de tenerte
de saber
que estas conmigo
en la orilla de mi voz
hasta fundir a las olas
con nuestra sangre
para que ventile al cielo
y a tus ojos
cuando seducen a mi sudor
para que se meta en nuestro amanecer
y de ahí hacernos el amor
como almas que se invocan
para nutrirse de su sabor
sin lamentos ni sombras
que quieran ser escenas sin sus coplas,
en el arte de la mirada
que nace
que se divierte
que se escucha
que se encanta
que se desahoga
con la calma
con el amor
de cuerpo a cuerpo
de fundir nuestra sangre
de hacer el amor
burbuja con burbuja
de nacer para ser tú estrella
esa que nunca abandona
a tus huellas
para saber
que de ahí
nacerá
el corazón
de nuestras venas.
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