Phoenix62
Poeta recién llegado
EN TUS BRAZOS 14/07/2015
(Los ecos de mi voz)
Rozo tu risa,
con mis labios rozo el filo de tu risa,
voy apretándola como si quisiera adueñarme
con un beso de mi boca de todo el aliento de tu vida,
y solo con cerrar mis ojos
tu risa, llena de vida a mi alma,
y tu boca se agranda impregnando todo mi ser
del olor que nace de la rosa de tus labios que sonríen,
una rosa roja que se deshace
en mi boca absorbiendo tu saliva,
y sus dulces pétalos van dibujando otra risa
que se adapta fijamente a todos los rincones de tu boca,
y mi risa, por una casualidad
que nunca llegaré a entender
coincide exactamente con tu risa
que me besa el alma casi asfixiándome,
y nos miramos muy de cerca
hasta perdernos en los ojos confundidos,
y tus pestañas rozan las mías acariciándolas
mientras nuestras bocas siguen al beso apretándose,
mordiéndose en un suspiro
soportando el peso de la lengua en los labios,
mezclando la saliva con los sabores de la fruta fresca
que nace del arroyo del aliento de la vida en un suspiro.
Entonces
mis dedos se pierden en tu pelo
en la inmensidad de tu negro pelo,
y seguimos al beso
como dos locos comiéndonos la boca
con delirio de fiebre,
con locura ardiente.
Y no importa si nos mordemos y brota la sangre,
porque esa sangre nos traerá un sabor dulce,
y si acaso me ahogas con el invisible aspirar del aliento
será una muerte bella, porque moriré en tus brazos,
sin salir de tus labios…
Tomás Losada
D/R
(Los ecos de mi voz)
Rozo tu risa,
con mis labios rozo el filo de tu risa,
voy apretándola como si quisiera adueñarme
con un beso de mi boca de todo el aliento de tu vida,
y solo con cerrar mis ojos
tu risa, llena de vida a mi alma,
y tu boca se agranda impregnando todo mi ser
del olor que nace de la rosa de tus labios que sonríen,
una rosa roja que se deshace
en mi boca absorbiendo tu saliva,
y sus dulces pétalos van dibujando otra risa
que se adapta fijamente a todos los rincones de tu boca,
y mi risa, por una casualidad
que nunca llegaré a entender
coincide exactamente con tu risa
que me besa el alma casi asfixiándome,
y nos miramos muy de cerca
hasta perdernos en los ojos confundidos,
y tus pestañas rozan las mías acariciándolas
mientras nuestras bocas siguen al beso apretándose,
mordiéndose en un suspiro
soportando el peso de la lengua en los labios,
mezclando la saliva con los sabores de la fruta fresca
que nace del arroyo del aliento de la vida en un suspiro.
Entonces
mis dedos se pierden en tu pelo
en la inmensidad de tu negro pelo,
y seguimos al beso
como dos locos comiéndonos la boca
con delirio de fiebre,
con locura ardiente.
Y no importa si nos mordemos y brota la sangre,
porque esa sangre nos traerá un sabor dulce,
y si acaso me ahogas con el invisible aspirar del aliento
será una muerte bella, porque moriré en tus brazos,
sin salir de tus labios…
Tomás Losada
D/R