En un rato de miel con llanto,
con la lluvia y el sol bailando,
la agonía del deseo y a unas
casas tu piel brillando, se hace
sombra mi avidez que como el
día se va ocultando.
Hace falta la dulzura de los
ciruelos, la frescura de los
naranjos, la aserción de los
gorriones en primavera, una
guitarra, tus lunares blancos.
Por eso existes donde quiera
que el hastío necesite
enamorarse, donde un lecho
requiera de una reina que con
cuerpo de laurel lo haga trono
de flor de mayo.
Y yo como súbito, de rodillas,
escribiendo mil cosas,
extrañándote junto con el
jardín y el gato.
Imaginando tus pies descalzos
y dibujando pétalo por pétalo,
una rosa bien roja en tu mano.
con la lluvia y el sol bailando,
la agonía del deseo y a unas
casas tu piel brillando, se hace
sombra mi avidez que como el
día se va ocultando.
Hace falta la dulzura de los
ciruelos, la frescura de los
naranjos, la aserción de los
gorriones en primavera, una
guitarra, tus lunares blancos.
Por eso existes donde quiera
que el hastío necesite
enamorarse, donde un lecho
requiera de una reina que con
cuerpo de laurel lo haga trono
de flor de mayo.
Y yo como súbito, de rodillas,
escribiendo mil cosas,
extrañándote junto con el
jardín y el gato.
Imaginando tus pies descalzos
y dibujando pétalo por pétalo,
una rosa bien roja en tu mano.