Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oscuro alrededor en la noche ciega,
sólo una ventana mal iluminada
muestra realidades
distintas de nosotros.
La verdad es tu mano
posándose en la mía,
entrándose en mi casa,
dejando su cansancio
en mis almohadas,
hablando con mis hijas
del amor y el odio,
de esas canciones tontas
que no reconocemos,
de todas esas guerras
que no queremos ver
ni en vivo ni en directo.
Oscuro en los estruendos
de la piel deshecha
hasta volverse arena,
de la carta escrita
en la locura de un beso,
que se arroja al fuego
o se aplasta y luego,
en el revuelo del aire
vuelve a la vida,
con sus alas abiertas.
Oscura realidad
que se nos mira en otra,
cuando estamos cerca
y nada nos detiene,
pues todo ese calor
tan necesario,
se prende en nuestros brazos
como una vela en un altar,
donde te pido,
que ya no te regreses,
que aquí te permanezcas,
como el infinito
sin principio ni fin,
en este amor que vive
en todos los momentos
que compartimos juntos
mirándonos,
hasta hacernos uno,
en un espacio único,
en un tiempo sin celdas
ni cerrojos.
sólo una ventana mal iluminada
muestra realidades
distintas de nosotros.
La verdad es tu mano
posándose en la mía,
entrándose en mi casa,
dejando su cansancio
en mis almohadas,
hablando con mis hijas
del amor y el odio,
de esas canciones tontas
que no reconocemos,
de todas esas guerras
que no queremos ver
ni en vivo ni en directo.
Oscuro en los estruendos
de la piel deshecha
hasta volverse arena,
de la carta escrita
en la locura de un beso,
que se arroja al fuego
o se aplasta y luego,
en el revuelo del aire
vuelve a la vida,
con sus alas abiertas.
Oscura realidad
que se nos mira en otra,
cuando estamos cerca
y nada nos detiene,
pues todo ese calor
tan necesario,
se prende en nuestros brazos
como una vela en un altar,
donde te pido,
que ya no te regreses,
que aquí te permanezcas,
como el infinito
sin principio ni fin,
en este amor que vive
en todos los momentos
que compartimos juntos
mirándonos,
hasta hacernos uno,
en un espacio único,
en un tiempo sin celdas
ni cerrojos.