Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al fondo parece tocar,
o al menos lo intenta,
la luz, la escalera
dispuesta en peldaños
en la piedra
sobre el aire
con hierros prolongados
en deseos
de fundir esqueletos
de metal
y desnudar al sol
cubierto de nubes
que lo encierran.
Dedos que hacen enrojecer los campos
sostienen las cortinas
que lloran
tras el baño de los ángeles.
Hay limpieza
en la claridad de las últimas horas
de la tarde,
líneas de un verde
punteadas de rojo
acompañan
en los desfiladeros del abrazo.
Miedos del metal
están en la noche
amarrados al último destello
salen de su silencio
corren
con vapores quizás
que brotan de la boca
y dejan despejados
amarillos en el viento.
El tren que me aproxima a ti
es escalera que me acerca al cielo.
o al menos lo intenta,
la luz, la escalera
dispuesta en peldaños
en la piedra
sobre el aire
con hierros prolongados
en deseos
de fundir esqueletos
de metal
y desnudar al sol
cubierto de nubes
que lo encierran.
Dedos que hacen enrojecer los campos
sostienen las cortinas
que lloran
tras el baño de los ángeles.
Hay limpieza
en la claridad de las últimas horas
de la tarde,
líneas de un verde
punteadas de rojo
acompañan
en los desfiladeros del abrazo.
Miedos del metal
están en la noche
amarrados al último destello
salen de su silencio
corren
con vapores quizás
que brotan de la boca
y dejan despejados
amarillos en el viento.
El tren que me aproxima a ti
es escalera que me acerca al cielo.