Con tu paso suave y liviano,
pudiste mover el suelo,
con tus ojos brillantes y blancos,
fue facíl morder el ansuelo.
Con tus manos en mi cintura,
a tus palabras no le hacía falta censura,
con tus caricias en mi cuerpo,
no me hacía flata consuelo.
Con tu cuerpo contra el mio,
fuimos uno,
con tus labios en los mios,
no fuimos ninguno.
En tu cuello descubrí,
ese aroma cautivante,
y con el tacto despedí,
aquellos brazos que
con ellos me abrasaste.
Tan largo y duradero,
beso suave sin quererlo,
tal como el de una fruta,
el sabor siguio su ruta.
Enseñaste sin saber,
me hiciste comenzar,
porque fue contigo,
que aprendí lo que es amar.
pudiste mover el suelo,
con tus ojos brillantes y blancos,
fue facíl morder el ansuelo.
Con tus manos en mi cintura,
a tus palabras no le hacía falta censura,
con tus caricias en mi cuerpo,
no me hacía flata consuelo.
Con tu cuerpo contra el mio,
fuimos uno,
con tus labios en los mios,
no fuimos ninguno.
En tu cuello descubrí,
ese aroma cautivante,
y con el tacto despedí,
aquellos brazos que
con ellos me abrasaste.
Tan largo y duradero,
beso suave sin quererlo,
tal como el de una fruta,
el sabor siguio su ruta.
Enseñaste sin saber,
me hiciste comenzar,
porque fue contigo,
que aprendí lo que es amar.