Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Enamorada
Con un leve suspiro de amor,
te abriste camino, sellaste el azar,
tus manos sostenían las flores
de un destino soñado
entre las luces
cegadoras de tu voluntad,
hambre de tu ser,
volúptuosa, pasional,
desenfreno soñado
en el desfile de anónimos rostros
hombres sin nombre, ¡excepto uno!,
por él,
explotarán las fuerzas retenidas
desde el principio de los tiempos,
dejarás tu piel fresca
al calor abrasante del viento, del sol,
sufrirás la angustia, la desazón,
de no saber con certeza
si ese hombre te quiere, ¡por amor!.
te abriste camino, sellaste el azar,
tus manos sostenían las flores
de un destino soñado
entre las luces
cegadoras de tu voluntad,
hambre de tu ser,
volúptuosa, pasional,
desenfreno soñado
en el desfile de anónimos rostros
hombres sin nombre, ¡excepto uno!,
por él,
explotarán las fuerzas retenidas
desde el principio de los tiempos,
dejarás tu piel fresca
al calor abrasante del viento, del sol,
sufrirás la angustia, la desazón,
de no saber con certeza
si ese hombre te quiere, ¡por amor!.
Autor: Ángel San Isidro