Pensaba,
en una madrugada de agosto sin nada especial,
que me encuentro enamorado de nadie,
con deseos de amar
pero imposibilitado siquiera
de cariño expresar.
Y es que mi cuerpo siente
lo que mi mente no lo logra expresar,
y me angustia no entender
porque no puedo amar.
¿Es que la falta del objeto,
o más bien del sujeto,
que sea quien reciba mi afecto
se encuentra cerca de mi?
¿Es acaso que si tuviera en cercanía
una dulce compañía
mi pena cesaría?
¿Es acaso que mi condición,
o siquiera la noción,
importa solo a mi?
Encuentro en mi reflexión una respuesta afirmativa.
en una madrugada de agosto sin nada especial,
que me encuentro enamorado de nadie,
con deseos de amar
pero imposibilitado siquiera
de cariño expresar.
Y es que mi cuerpo siente
lo que mi mente no lo logra expresar,
y me angustia no entender
porque no puedo amar.
¿Es que la falta del objeto,
o más bien del sujeto,
que sea quien reciba mi afecto
se encuentra cerca de mi?
¿Es acaso que si tuviera en cercanía
una dulce compañía
mi pena cesaría?
¿Es acaso que mi condición,
o siquiera la noción,
importa solo a mi?
Encuentro en mi reflexión una respuesta afirmativa.