Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
Tus manos acariciaban un arpa.
Inmaculados sonidos
crecían diáfanos
y alegres entre capiteles góticos.
En aquél místico lugar
las notas crecían en altura
y magnificencia.
La magia de tus manos blancas
y ágiles, llegaba al sentir
de un público que escuchaba
extasiado.
Jugaste con un final que no llegaba.
Por fin sonreiste como
lo hacen los ángeles
Una perfecta y hermosa reverencia,
y un aplauso más para una carrera
bordada de cariño
a flor de piel
Inmaculados sonidos
crecían diáfanos
y alegres entre capiteles góticos.
En aquél místico lugar
las notas crecían en altura
y magnificencia.
La magia de tus manos blancas
y ágiles, llegaba al sentir
de un público que escuchaba
extasiado.
Jugaste con un final que no llegaba.
Por fin sonreiste como
lo hacen los ángeles
Una perfecta y hermosa reverencia,
y un aplauso más para una carrera
bordada de cariño
a flor de piel