papajumed
Poeta asiduo al portal
Me llevaste a un paraje muy lejano y profundo
en donde se escuchan gemidos del alma encadenada.
Donde el amor y la vida no significaban nada,
tétrico lugar, me encontraba en otro mundo.
Sombras siniestras emanando hediento fuego
de los huecos de sus ojos, hacia una cárcava nos quiaban,
ocultas por intensas tinieblas que el espíritu quebraban,
y con insaciable ímpetu me dejaban sin sosiego.
En aquel espacio tenebroso, vigilado por los cuervos
cientos de grises mariposas volaban a tu resguardo,
allí cortaste mis venas, así caí en un letargo.
Con un conjuro infernal me convertiste en tu siervo.
Los néctares del cuerpo hacia tu boca fluían
una música sepulcral el ánimo me partía,
encadenado a tu desgracia entre el humo veía,
como el alma y la fe en las cenizas morían.
Julio Medina
en donde se escuchan gemidos del alma encadenada.
Donde el amor y la vida no significaban nada,
tétrico lugar, me encontraba en otro mundo.
Sombras siniestras emanando hediento fuego
de los huecos de sus ojos, hacia una cárcava nos quiaban,
ocultas por intensas tinieblas que el espíritu quebraban,
y con insaciable ímpetu me dejaban sin sosiego.
En aquel espacio tenebroso, vigilado por los cuervos
cientos de grises mariposas volaban a tu resguardo,
allí cortaste mis venas, así caí en un letargo.
Con un conjuro infernal me convertiste en tu siervo.
Los néctares del cuerpo hacia tu boca fluían
una música sepulcral el ánimo me partía,
encadenado a tu desgracia entre el humo veía,
como el alma y la fe en las cenizas morían.
Julio Medina
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