Aquella noche no iba a ser solo una más
aquella noche iba a descubrirte en realidad.
En mi corazón sabía que tarde o temprano iba a pasar,
que de la nube del romanticismo me tendría que bajar.
Una parte de mi esperaba que todo fuera irreal,
que corrieras a abrazarme y a besarme una vez más;
pero por más ciega que me hiciera pasar
la evidencia le ganó a mi irrealidad.
Bajo el ruido ensordecedor de esa noche abrumadora,
el recuerdo de tus labios conociendo los de otra
se grabó en mi inconciente de manera tal
que cada noche parecida, me dan ganas de llorar.
Una parte de mi esperaba que todo fuera irreal,
que corrieras a abrazarme y a besarme una vez más;
pero por más ciega que me hiciera pasar
la evidencia le ganó a mi encantada irrealidad.
aquella noche iba a descubrirte en realidad.
En mi corazón sabía que tarde o temprano iba a pasar,
que de la nube del romanticismo me tendría que bajar.
Una parte de mi esperaba que todo fuera irreal,
que corrieras a abrazarme y a besarme una vez más;
pero por más ciega que me hiciera pasar
la evidencia le ganó a mi irrealidad.
Bajo el ruido ensordecedor de esa noche abrumadora,
el recuerdo de tus labios conociendo los de otra
se grabó en mi inconciente de manera tal
que cada noche parecida, me dan ganas de llorar.
Una parte de mi esperaba que todo fuera irreal,
que corrieras a abrazarme y a besarme una vez más;
pero por más ciega que me hiciera pasar
la evidencia le ganó a mi encantada irrealidad.