Sira
Poeta fiel al portal
Encarnizada avidez
Labios y brazos. Hálito y lengua.
Es todo aquello que me ofrendas,
poco me importa ya quien seas
porque tus manos me requiebran.
Tu pulso encabritado me lisonjea.
Tu desabrido anhelo me enloquece;
tus impulsos primitivos me enardecen,
mi cuerpo se retuerce, se agita,
se enciende... tu ansia me excita,
me inquieta y me tienta.
Hazme tuya, sí, aquí y ahora,
porque no pienso resistirme,
no pienso detenerte. Ábreme entera.
Moldéame a tu advenedizo antojo;
entiérrate hasta el fondo,
hasta que pierda la cabeza.
Quiero olvidar que el amor existe,
amor... de forma que tan sólo exista
este cruento deseo. Este lacerante fervor.
Esta avidez encarnizada y violenta.
Labios y brazos. Hálito y lengua.
Es todo aquello que me ofrendas,
poco me importa ya quien seas
porque tus manos me requiebran.
Tu pulso encabritado me lisonjea.
Tu desabrido anhelo me enloquece;
tus impulsos primitivos me enardecen,
mi cuerpo se retuerce, se agita,
se enciende... tu ansia me excita,
me inquieta y me tienta.
Hazme tuya, sí, aquí y ahora,
porque no pienso resistirme,
no pienso detenerte. Ábreme entera.
Moldéame a tu advenedizo antojo;
entiérrate hasta el fondo,
hasta que pierda la cabeza.
Quiero olvidar que el amor existe,
amor... de forma que tan sólo exista
este cruento deseo. Este lacerante fervor.
Esta avidez encarnizada y violenta.
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