Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
De los vidrios sucios emerge la
vida amarga. En el jardín la
hiedra que reina sobre
tus jazmines, se burla
de mis manos.
El frío es enorme y el espacio
totalitario , la soledad es
un caldero hirviente, que
por más que duela no
puedes soltar.
Yo cuido de las cosas para que sigan
igual, yo cuido que el polvo cubra
todo, yo cuido las ventanas
para que sigan sucias, yo me
cuido la cara para que
permanezca triste y
sepulte la sonrisa muerta
de no verte, muerta
de no sentirte, muerta
de tu ausencia,
muerta, ¡muerta¡ de
esperar verte en el jardín junto
a tus jazmines.
Muerta el alma vida mía, cubierta de
hiedra y de la maleza bendita de
tu recuerdo polvoriento, yo
permanezco de pie con el caldero
hirviente en los brazos, cuidando
que todo permanezca igual.
No puedo cortar las flores que te
miraron, no puedo quitar la hiedra,
no puedo permitir que tus
jazmines me apuñalen con sus
colores.
Me hace bien
saber que están ahí
acongojados como yo y
cubiertos por la misma
hierba.
Solos sin su sol y yo solo de
Ti.
Con las ventanas sucias y encerrado
con tu soledad.
Y tus jazmines callados respetuosos
de mi silencio.
Y tus jazmines callados respetuosos
de mi silencio.
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