ENCUENTRO DE CENIZAS
Ya no parecía la misma
adentro de la piel
aquella marea azulada.
Ya no sueño,
ni escucho las voces de las aves,
ni veo la sangre de las flores.
En los dedos llevo un recuerdo
en mi cuerpo una huella.
Mis ojos eran eternidades
en un tiempo jubilado.
Mis ansias
zonas prohibidas
cuando sentí por primera vez
el camino de tus labios.
Miro mi cuerpo
entre la manada de las lilas,
acaricio la angustia de la noche
con alas de papel china.
He malgastado el recuerdo del agua
naufragado en la idea insana de otro nombre,
de otra idea que no eras tú.
No tengo nada que decir
a los soles pequeños que me acusan
ni a la serpiente que recorre mi espalda.
No tengo nada que decir
a la mañana simple y cansada
cuando se borran las palabras
en la claridad de un nuevo día.
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Guadalupe Cisneros Hernandez
Monterrey NL/ Dallas Tx
11/2/2021