David Najera
Exp..
Me desquicia,
pone en evidencia mi exaltación,
pero me hace quedarme con ella,
con ese fantasma
que habita bajo el mismo techo que yo,
que alcoholizada intenta abrazarme,
pero me desconoce alígero,
me abandona,
y solo emerge ante mi
sobria, racional,
llena de miedo,
se arrincona a mi lado
y dejo que el silencio
me interprete su soledad.
Para que mañana
vuelva a desconocerme
cuando no hay respuesta al móvil,
solo suena y suena,
y ella ebria,
en fiestas ex - preparatorianas,
al lado de chicos intrépidos,
con toda la oportunidad de dejarme
quizás sea yo quien lo haga
tomare el tren hacía un lugar frío,
uno en donde no pueda marcar su número
y no pueda escuchar el sonido de espera.
Y ella como un fantasma,
ebria,
infectándome,
mezclándose con mi wisky y la soledad,
con todo eso que no hay
cuando ella,
fantasmal,
no aparece,
y si lo hace es siempre alcoholizada.
pone en evidencia mi exaltación,
pero me hace quedarme con ella,
con ese fantasma
que habita bajo el mismo techo que yo,
que alcoholizada intenta abrazarme,
pero me desconoce alígero,
me abandona,
y solo emerge ante mi
sobria, racional,
llena de miedo,
se arrincona a mi lado
y dejo que el silencio
me interprete su soledad.
Para que mañana
vuelva a desconocerme
cuando no hay respuesta al móvil,
solo suena y suena,
y ella ebria,
en fiestas ex - preparatorianas,
al lado de chicos intrépidos,
con toda la oportunidad de dejarme
quizás sea yo quien lo haga
tomare el tren hacía un lugar frío,
uno en donde no pueda marcar su número
y no pueda escuchar el sonido de espera.
Y ella como un fantasma,
ebria,
infectándome,
mezclándose con mi wisky y la soledad,
con todo eso que no hay
cuando ella,
fantasmal,
no aparece,
y si lo hace es siempre alcoholizada.