margotdelcastillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dicen que gallina vieja...
no se cueze al primer hervor,
y como refrán antiguo...
debe tener razón.
La historia que hoy les cuento
tiene por protagonista
a una gringa de dos metros
y a su pequeña hijita,
Adolecia la niña
de un extraño mal,
caminaba de puntillas
de manera inusual...
Muy preocupada la madre
fue visitando doctores...
de neurólogo en neurólogo
y exámenes...montones.
(sin averiguar por cierto
lo que causaba el problema)
Se hablaba en ese entonces
de una rara enfermedad
que afectaba los músculos
desde tenprana edad.
Desesperada la madre
se notició de una meica
a quién todos recomendaban
por eficaz y experta.
La pobre gringa sudaba
caminando cerro arriba
y de atrás le seguia
solidaria comitiva.
Después de algunas preguntas
y de acordar el precio
se dio inicio al ritual...
dos gallinas, un brasero...
un huevo blanco entero
y canelo para ahumar.
Sentada ya junto al fuego
y con la niña en brazos
se iniciaron los rezos
por un baile acompañados...
gesticulando brazos
la meica espantaba los males
y en la choza se ahumaban
la gringa y los visitantes...
Terminada la ceremonia
y no viendo alivio alguno
la madre angustiada
se niega a pagar un cinco...
Entonces con gran sonrisa
la vieja ladina dice...
Los dioses ya me escucharon,
el mal ha sido resuelto
ya le crecieron las piernas...
para alcanzar sus dos metros...
no se cueze al primer hervor,
y como refrán antiguo...
debe tener razón.
La historia que hoy les cuento
tiene por protagonista
a una gringa de dos metros
y a su pequeña hijita,
Adolecia la niña
de un extraño mal,
caminaba de puntillas
de manera inusual...
Muy preocupada la madre
fue visitando doctores...
de neurólogo en neurólogo
y exámenes...montones.
(sin averiguar por cierto
lo que causaba el problema)
Se hablaba en ese entonces
de una rara enfermedad
que afectaba los músculos
desde tenprana edad.
Desesperada la madre
se notició de una meica
a quién todos recomendaban
por eficaz y experta.
La pobre gringa sudaba
caminando cerro arriba
y de atrás le seguia
solidaria comitiva.
Después de algunas preguntas
y de acordar el precio
se dio inicio al ritual...
dos gallinas, un brasero...
un huevo blanco entero
y canelo para ahumar.
Sentada ya junto al fuego
y con la niña en brazos
se iniciaron los rezos
por un baile acompañados...
gesticulando brazos
la meica espantaba los males
y en la choza se ahumaban
la gringa y los visitantes...
Terminada la ceremonia
y no viendo alivio alguno
la madre angustiada
se niega a pagar un cinco...
Entonces con gran sonrisa
la vieja ladina dice...
Los dioses ya me escucharon,
el mal ha sido resuelto
ya le crecieron las piernas...
para alcanzar sus dos metros...

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