La primavera besa la pútrida ciénaga
Donde los cadáveres flotan
Un barco pirata sin bandera, navega
Al vaivén de un beso en la boca.
Toda la prudencia es poca.
Una horda de pastores lejos del pesebre,
Una estrella fugaz sin luz,
Un buey sin mula, un camello sin reyes,
Una estación sin autobús,
Aquel viaje a Toulouse.
Un fusil envenenado por tu cabello,
Guerras por correo urgente
Que nunca terminaron gracias a soldados
Atrincherados en el frente
Del conflicto de tu mente.
El suspiro de un marchito telón rojizo,
La lluvia gris cae en la calle,
Mientras tú miras la ciénaga alborotada,
Viendo como nada ni nadie,
Se altera por sus cadáveres.
Sabes que pronto te convertirás en uno,
Es el precio que hay que pagar,
Para ser un Casanova más sin alcoba
Y sin espada que enfundar.
¡Qué triste es la realidad!
Esa doncella que una noche conociste
Ya no se viste con sus galas
Tus historias, el matrimonio que pediste
Al final quedó en la almohada
Envuelto en lágrimas saladas
No quedan puertos para un pobre diablo
Cuyos vocablos se cansaron ya de hablar.
No quedan días para los enfermos
Que medio muertos se cansaron de enfermar.
Al retornar enfermo desde Francia
Su hospital del dolor no tenía ambulancias
Que recorrer las aceras de un tren
Huérfano de raíles, cegado de sed
Al retornar enfermo desde Francia
Tapó la tapia del muro sin vigilancia
Cayó la boca de un mudo apresado
Por el temor de su condena a ser callado
Una condena equidistante al calendario,
Un diario sin páginas rosas,
Ley vengativa de la naturaleza,
Maleza y espina dolorosa,
¡Ay que ver como son las cosas!
El pitido infernal de oídos lujuriosos
Ansiosos, queriendo escuchar
Una vez más el sonido del mar, su mar,
Y su oleaje al golpear,
El timón del equipaje.
Como cambia la vida cuando no te ves
En el espejo del pasado
Reflejado con el amor propio de ti,
Con el traje etiquetado
De ojeras de no dormir.
Te gustaría ver más allá del attrezzo,
De la decoración ficticia,
Tener noticias del universo paralelo
En el espejo que acaricia,
En el fin de tu vigilia.
La historia interminable del nunca empezar,
El escrito anexo al papel,
El bedel, portero de un golpe de calor,
El horror de sentarse a ver
En la ciénaga amanecer
No quedan chistes que contar mañana
Para un humorista triste, corto de todo.
No quedan versos que inventar mañana
Para un poeta que recita por los codos
Al retornar enfermo desde Francia
Le tumbó como un soplo vacío, fragancia
Del estúpido romper de ventanas,
El frío sudor de la luz de esa mañana.
Al retornar enfermo desde Francia
Fue directo a hacerse la resonancia
Con la cartilla en mano, y el dolor
Confirmando la herida, la herida del amor.
Donde los cadáveres flotan
Un barco pirata sin bandera, navega
Al vaivén de un beso en la boca.
Toda la prudencia es poca.
Una horda de pastores lejos del pesebre,
Una estrella fugaz sin luz,
Un buey sin mula, un camello sin reyes,
Una estación sin autobús,
Aquel viaje a Toulouse.
Un fusil envenenado por tu cabello,
Guerras por correo urgente
Que nunca terminaron gracias a soldados
Atrincherados en el frente
Del conflicto de tu mente.
El suspiro de un marchito telón rojizo,
La lluvia gris cae en la calle,
Mientras tú miras la ciénaga alborotada,
Viendo como nada ni nadie,
Se altera por sus cadáveres.
Sabes que pronto te convertirás en uno,
Es el precio que hay que pagar,
Para ser un Casanova más sin alcoba
Y sin espada que enfundar.
¡Qué triste es la realidad!
Esa doncella que una noche conociste
Ya no se viste con sus galas
Tus historias, el matrimonio que pediste
Al final quedó en la almohada
Envuelto en lágrimas saladas
No quedan puertos para un pobre diablo
Cuyos vocablos se cansaron ya de hablar.
No quedan días para los enfermos
Que medio muertos se cansaron de enfermar.
Al retornar enfermo desde Francia
Su hospital del dolor no tenía ambulancias
Que recorrer las aceras de un tren
Huérfano de raíles, cegado de sed
Al retornar enfermo desde Francia
Tapó la tapia del muro sin vigilancia
Cayó la boca de un mudo apresado
Por el temor de su condena a ser callado
Una condena equidistante al calendario,
Un diario sin páginas rosas,
Ley vengativa de la naturaleza,
Maleza y espina dolorosa,
¡Ay que ver como son las cosas!
El pitido infernal de oídos lujuriosos
Ansiosos, queriendo escuchar
Una vez más el sonido del mar, su mar,
Y su oleaje al golpear,
El timón del equipaje.
Como cambia la vida cuando no te ves
En el espejo del pasado
Reflejado con el amor propio de ti,
Con el traje etiquetado
De ojeras de no dormir.
Te gustaría ver más allá del attrezzo,
De la decoración ficticia,
Tener noticias del universo paralelo
En el espejo que acaricia,
En el fin de tu vigilia.
La historia interminable del nunca empezar,
El escrito anexo al papel,
El bedel, portero de un golpe de calor,
El horror de sentarse a ver
En la ciénaga amanecer
No quedan chistes que contar mañana
Para un humorista triste, corto de todo.
No quedan versos que inventar mañana
Para un poeta que recita por los codos
Al retornar enfermo desde Francia
Le tumbó como un soplo vacío, fragancia
Del estúpido romper de ventanas,
El frío sudor de la luz de esa mañana.
Al retornar enfermo desde Francia
Fue directo a hacerse la resonancia
Con la cartilla en mano, y el dolor
Confirmando la herida, la herida del amor.