AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
¿Sabes?
que he querido robar un cúmulo
de ideas, hipérboles, romanzas,
metáforas, que evoquen mi ilusión
por tu sonrisa y solamente me saltan
versos sin sones; y acudo a los gorriones
para robarles sus mieles, para enviártelas
en cada letra y lo único que encuentro
son madrugadas, crudas y muy solas.
Enredo alfabetos para encontrar
en mi ensueño, los peces que te acarician
y me quedo mudo, sin lunas, sin voz
para llamarte, tengo una mordaza
de distancia en mi garganta que
se derrama como sangre en el mar
y en un horizonte que no me besa...
Amor: ¿sabes? creo que he mordido
argumentos amargos, en cada hora
que no te encuentro, en mis sienes
dormidas de olvido y de distancia.
Me duele la campana del viejo
campanario, sucio y enmohecido
por la humedad y esa breve pasión
que espera por el nuevo Redentor,
pero más me duele el viento que
se aleja hacia ti, sin mi piel, sin mis
labios y sin las yemas de mis dedos
que aprendieron a rezar en el templo
de tu cuerpo encendido en el tiempo.
Me duele la justicia del destino,
que realmente no ha sido justo,
pero más me duelen tus sueños
surrealistas, que no me ubican
ni en las estrellas, ni en la selva.
El alba me encuentra elucubrando
soluciones y ensueños. ¿Sabes
cuál es la fórmula precisa:
ser, lo único que puedo ser
en tu vida, tu amor y
tu verdadero amor por siempre...
Aaugus
que he querido robar un cúmulo
de ideas, hipérboles, romanzas,
metáforas, que evoquen mi ilusión
por tu sonrisa y solamente me saltan
versos sin sones; y acudo a los gorriones
para robarles sus mieles, para enviártelas
en cada letra y lo único que encuentro
son madrugadas, crudas y muy solas.
Enredo alfabetos para encontrar
en mi ensueño, los peces que te acarician
y me quedo mudo, sin lunas, sin voz
para llamarte, tengo una mordaza
de distancia en mi garganta que
se derrama como sangre en el mar
y en un horizonte que no me besa...
Amor: ¿sabes? creo que he mordido
argumentos amargos, en cada hora
que no te encuentro, en mis sienes
dormidas de olvido y de distancia.
Me duele la campana del viejo
campanario, sucio y enmohecido
por la humedad y esa breve pasión
que espera por el nuevo Redentor,
pero más me duele el viento que
se aleja hacia ti, sin mi piel, sin mis
labios y sin las yemas de mis dedos
que aprendieron a rezar en el templo
de tu cuerpo encendido en el tiempo.
Me duele la justicia del destino,
que realmente no ha sido justo,
pero más me duelen tus sueños
surrealistas, que no me ubican
ni en las estrellas, ni en la selva.
El alba me encuentra elucubrando
soluciones y ensueños. ¿Sabes
cuál es la fórmula precisa:
ser, lo único que puedo ser
en tu vida, tu amor y
tu verdadero amor por siempre...
Aaugus