Así nada más; sin más, el cielo quedo perdido y divagando en un ojo de tiempo.
Esa noche la llama viajo por las constelaciones de tu cuerpo, me dejaste sin tu calor.
Lumbre en el cielo, frio en la tierra.
Las manos ardieron por tu ausencia, me dejaste resumido a una flama agonizante.
¿De que color es el aire que respiras? ¿de que sabor tu boca?
¿de que olor tus sueños?